{"id":48,"date":"2017-11-09T00:00:00","date_gmt":"2017-11-09T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/jlacs-travesia.online\/index.php\/2017\/11\/09\/entrevista-con-adri-n-curiel-rivera-1cfdc0073af5\/"},"modified":"2020-09-27T19:36:13","modified_gmt":"2020-09-27T19:36:13","slug":"entrevista-con-adrian-curiel-rivera","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/jlacs-travesia.online\/es\/2017\/11\/09\/entrevista-con-adrian-curiel-rivera\/","title":{"rendered":"Entrevista con Adri\u00e1n Curiel\u00a0Rivera"},"content":{"rendered":"<p id=\"5660\" class=\"graf graf--p graf-after--figure\">Adri\u00e1n Curiel Rivera es un novelista, cuentista y acad\u00e9mico mexicano. Adem\u00e1s de las novelas <em class=\"markup--em markup--p-em\">Vikingos<\/em> (2012), <em class=\"markup--em markup--p-em\">A bocajarro<\/em> (2008) y <em class=\"markup--em markup--p-em\">Bogavante<\/em> (2000), y los libros de relatos <em class=\"markup--em markup--p-em\">D\u00eda franco<\/em> (2016) y <em class=\"markup--em markup--p-em\">Madrid al trav\u00e9s <\/em>(2003), es autor de dos importantes vol\u00famenes de ensayos literarios: <em class=\"markup--em markup--p-em\">Los piratas del Caribe en la novel\u00edstica hispanoamericana<\/em> (2010) y <em class=\"markup--em markup--p-em\">Novela espa\u00f1ola y<\/em> boom <em class=\"markup--em markup--p-em\">hispanoamericano<\/em> (2006). En 2013 dio a conocer <em class=\"markup--em markup--p-em\">Blanco Tr\u00f3pico<\/em>, una mordaz y en ocasiones hilarante recreaci\u00f3n ficcional de los efectos provocados en la vida de la academia mexicana por unas profundas reformas neoliberales, de naturaleza y consecuencias demasiado familiares para muchos acad\u00e9micos europeos y estadounidenses. La novela levant\u00f3 ampollas en su pa\u00eds natal.<\/p>\n<p id=\"663e\" class=\"graf graf--p graf-after--p\">En la siguiente entrevista, que tuvo lugar en el verano del 2016, el autor habla de la g\u00e9nesis de la novela y las reacciones que su publicaci\u00f3n provoc\u00f3, adem\u00e1s de abordar una amplia gama de temas literarios y sociales que su libro plantea: la globalizaci\u00f3n, la industria editorial, el canon en la literatura mexicana y sus vacas sagradas, as\u00ed como el lugar que ocupan la novela de campus y la ciencia ficci\u00f3n en el panorama literario actual latinoamericano.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ul>\n<li id=\"d038\" class=\"graf graf--p graf-after--p\"><strong class=\"markup--strong markup--p-strong\">\u00bfQu\u00e9 te motiv\u00f3 a escribir esta novela, y c\u00f3mo adquiri\u00f3 la forma qu\u00e9 tiene?<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p id=\"a7c0\" class=\"graf graf--p graf-after--p\">Transcurridos dos a\u00f1os desde la aparici\u00f3n de <em class=\"markup--em markup--p-em\">Blanco Tr\u00f3pico<\/em>, responder cu\u00e1l fue la raz\u00f3n fundamental que motiv\u00f3 su escritura resulta una pregunta enga\u00f1osamente sencilla. De hecho, me obliga a rememorar las circunstancias de mi vida que acompa\u00f1aron a su composici\u00f3n y posterior publicaci\u00f3n, y ya se sabe que la memoria es caprichosa y reacomoda los fragmentos de la experiencia como le viene en gana. Supongo que fue la necesidad de hacer un ajuste de cuentas con la realidad. A diferencia de otros escritores que se imponen una disciplina de escritura diaria\u200a\u2014\u200aparafraseo una famosa frase acu\u00f1ada por Vargas Llosa: \u201cYo escribo por transpiraci\u00f3n, no por inspiraci\u00f3n\u201d\u200a\u2014\u200a, a m\u00ed me ocurre que, de pronto, me invade el deseo compulsivo de sentarme a purgar las dolencias del alma a trav\u00e9s de la literatura. Entonces encuentro la disciplina y la convicci\u00f3n indispensables para llevar a cabo un proyecto narrativo. Con <em class=\"markup--em markup--p-em\">Blanco Tr\u00f3pico <\/em>me pas\u00f3 lo mismo: en 2003 me hab\u00eda tenido que repatriar a M\u00e9xico tras ocho a\u00f1os de residencia en Madrid, junto con mi esposa Carolina, argentina, y tras numerosos avatares, premuras econ\u00f3micas y antesalas en oficinas de empleo, la suerte quiso que ella recibiera una oferta de trabajo en M\u00e9rida, Yucat\u00e1n, un lugar que hab\u00edamos visitado unos a\u00f1os antes como turistas y cuyo clima hab\u00eda suscitado el siguiente comentario de mi parte: \u201cJam\u00e1s vivir\u00eda en un lugar as\u00ed de caluroso\u201d. Las iron\u00edas de la vida o, como dicen con mayor claridad los argentinos: lengua en el culo. El caso es que, en M\u00e9rida, Carolina consigui\u00f3 adaptarse y llevar una vida socialmente productiva, mientras que yo, desempleado, luchaba contra las urticarias, los mosquitos y una frustraci\u00f3n creciente que puso en serio peligro nuestra relaci\u00f3n, sobre todo cuando adem\u00e1s vino el primer hijo y a m\u00ed me cay\u00f3 encima, con toda su fuerza, el peso de la responsabilidad adulta. El cambio de una ciudad europea a una espacio de calor abrasador: no era s\u00f3lo que las cosas no hubieran salido como yo quer\u00eda (en mi ingenuidad, imaginaba para m\u00ed una \u00e9poca dorada en la que podr\u00eda dedicarme a escribir de tiempo completo para despu\u00e9s cosechar el reconocimiento internacional a mi talento). La humillante comparativa entre una mujer exitosa, con m\u00e9ritos de sobra, y un escritor desconocido a escala mundial y sin dinero. La urgencia de un trabajo y, una vez conseguido en una nueva sede de la UNAM en Yucat\u00e1n, la insatisfacci\u00f3n al tener que resignar los temas literarios en los que deseaba trabajar por otros que dictaba la pol\u00edtica estrat\u00e9gica de la instituci\u00f3n para afianzar su presencia en el llamado sureste mexicano. No era s\u00f3lo, insisto, que nada hubiera salido como yo hab\u00eda so\u00f1ado: me resist\u00eda a crecer. All\u00ed radicaba el quid, la causa motora de mi infelicidad. Me pareci\u00f3 entonces que ese dato que hab\u00eda logrado identificar, la denodada e in\u00fatil lucha de un cuarent\u00f3n contra la flagrante evidencia de ser un adulto con todas sus letras, constitu\u00eda por s\u00ed mismo un argumento literario a desarrollar. Si a eso sumaba lo que hab\u00eda vivido al integrarme como investigador a lo que en la novela aparece como la Unidad de Desarrollo Regional Interdisciplinaria (UDRI), donde incluso\u200a\u2014\u200aotra paradoja\u200a\u2014\u200ahab\u00eda acabado desempe\u00f1\u00e1ndome como su secretario acad\u00e9mico, podr\u00eda vengarme doblemente: de ser adulto, en contra de mi voluntad, y de lo que entonces yo percib\u00eda como una serie de aberraciones, demagogias e hipocres\u00edas del discurso de la correcci\u00f3n pol\u00edtica universitaria: los estudios de g\u00e9nero llevados a la caricatura, la man\u00eda de feminizar todos los sustantivos masculinos en los discursos p\u00fablicos, la desorientaci\u00f3n masiva en el \u00e1mbito de las humanidades y las ciencias sociales y la necedad de tratar de disfrazar esa falta de prop\u00f3sitos con los criterios corporativos de las empresas transnacionales, por un lado, y con el optimismo civilizador que en teor\u00eda brindan el desarrollo econ\u00f3mico y las tecnolog\u00edas de la informaci\u00f3n y las comunicaciones. Los componentes para estructurar una trama estaban servidos. Por esos a\u00f1os, adem\u00e1s, casualmente, hab\u00eda llegado a mis manos <em class=\"markup--em markup--p-em\">Laberinto de muerte <\/em>de Philip Dick. En esa novela un c\u00f3nclave de genios cient\u00edficos aislados en un planeta esperan la se\u00f1al de un sat\u00e9lite que les informe cu\u00e1l es su alta misi\u00f3n, pero como la m\u00e1quina demora, las envidias y los celos comienzan a aflorar, hasta que se produce una serie de asesinatos. Me pareci\u00f3 que la comunidad de Dick guardaba una hilarante afinidad con mis colegas cient\u00edficos sociales. No desarroll\u00e1bamos nuestro trabajo en una isla, pero casi: en una pen\u00ednsula selv\u00e1tica y huracanada, de clima asfixiante la mayor parte del a\u00f1o. Escribir\u00eda, entonces, una \u201c\u00e9pica personal\u201d, un <em class=\"markup--em markup--p-em\">bildungsroman<\/em> invertido en el marco de una \u201cnovela de campus\u201d. No aludir\u00eda directamente a Yucat\u00e1n, ni har\u00eda una mera autobiograf\u00eda disfrazada de ficci\u00f3n. Crear\u00eda una isla urbana y tropical, un protagonista con quien pudiera identificarme pero al que pudiera asimismo detestar por sus debilidades. La forma de la novela, de alguna manera, estaba predeterminada ya por estos razonamientos, m\u00e1xime en un pa\u00eds caracterizado por una narrativa absolutamente solemne y en la que, seg\u00fan he podido comprobar, la novela de campus pr\u00e1cticamente no se cultiva. No pod\u00eda permitirme, en tanto narrador, cometer el error de quejarme\u200a\u2014\u200ano dir\u00eda seriamente, porque el humor tambi\u00e9n es muy serio, sino solemnemente\u200a\u2014\u200ade lo mal que est\u00e1 el mundo y lo injusto que es. Deb\u00eda, por el contrario, explotar las posibilidades del registro del humor, lanzar sus venenosos dardos en primer lugar contra el propio protagonista, desde s\u00ed mismo, y luego contra el resto del planeta.<\/p>\n<ul>\n<li id=\"f187\" class=\"graf graf--p graf-after--p\"><strong class=\"markup--strong markup--p-strong\">Ya que mencionas \u2018el resto del planeta\u2019, y antes de volver a la dimensi\u00f3n espec\u00edficamente mexicana del libro, yo dir\u00eda que uno de los temas centrales de la novela (aunque no me gusta hablar de las novelas como si no fueran m\u00e1s que compendios de temas) es la globalizaci\u00f3n en todas sus manifestaciones, las m\u00e1s de ellas delet\u00e9reas\u00a0\u2026.<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p id=\"ce65\" class=\"graf graf--p graf-after--p\">Creo que si tuviera que adscribir a <em class=\"markup--em markup--p-em\">Blanco Tr\u00f3pico <\/em>a determinada ideolog\u00eda, idiosincrasia o posicionamiento pol\u00edtico, por ponerlo en esos t\u00e9rminos, ser\u00eda al de la globalifobia. Esa aversi\u00f3n hacia la hegemon\u00eda b\u00e1rbara y feroz del actual capitalismo, al que ya casi ni siquiera puede opon\u00e9rsele la nostalgia del imperialismo sovi\u00e9tico (y cuyo \u00fanico contrincante de peso acaso sea el fundamentalismo isl\u00e1mico), no surge, sin embargo, de una premeditada y deliberada reflexi\u00f3n acerca de su naturaleza y alcances. M\u00e1s bien, de la vivencia pasiva de haber sido y ser una de sus v\u00edctimas hist\u00f3ricas. Es obvio que la estandarizaci\u00f3n deshumanizante que nos han infligido la tiran\u00eda neoliberal y el consumismo, opera en m\u00faltiples estratos que han afectado nuestra personalidad y hasta lo que consider\u00e1bamos nuestras convicciones m\u00e1s profundas acerca del sentido de la existencia. Me parece que Juan Ram\u00edrez Gallardo presta su voz a infinidad de individuos de lo que podr\u00edamos llamar una clase media internacional, sometida de golpe, en lo laboral, al dogma implacable de los recortes, la eficiencia empresarial y las ganancias, y en lo m\u00e1s personal e \u00edntimo, a la inestabilidad que conlleva la presi\u00f3n de ese modelo de \u00e9xito. Pero no hubo <em class=\"markup--em markup--p-em\">a priori<\/em> una intencionalidad cr\u00edtica de mi parte en esa direcci\u00f3n, no, al menos, de manera consciente. Fue como si las propias y continuas desventuras de Ram\u00edrez Gallardo incidieran inevitablemente en ese aspecto del mundo. Manuel Borr\u00e1s, el editor de Pre-textos, hizo una lectura de la novela, por puro gusto y sin compromisos editoriales, pues la novela ya hab\u00eda sido publicada, que podr\u00eda asociarse al planteamiento de tu pregunta. Me atrevo a transcribir parte de su comentario: \u201cUna f\u00e1bula, en fin, radicalmente humanista, universal y local a la vez, amena y amable a pesar de que presenta motivos suficientes para una confrontaci\u00f3n malhumorada con el siglo XXI. Pocos ejemplos como \u00e9ste de p\u00edldora amarga dentro de un dulce\u201d. En opini\u00f3n de Borr\u00e1s, la mirada infantil de Juan constituye una suerte de ant\u00eddoto contra la crueldad de los valores usureros de la competencia, contra la propia grisura de su conciencia adormilada; un esfuerzo tan in\u00fatil como loable, agrego yo, por recuperar la capacidad de asombro ante las cosas sencillas, esenciales de la vida. En su interpretaci\u00f3n, Borr\u00e1s tambi\u00e9n destaca el papel del humor, que describe no como un recurso o estrategia narrativos sino como \u201cla calidad del esp\u00edritu de la novela\u201d. Quiz\u00e1 sea exagerado de su parte, lo cierto es que, desde el principio, me pareci\u00f3 tan interesante como desafiante que el humor fuera un personaje m\u00e1s. Al margen de que cada quien pueda tener una concepci\u00f3n muy diferente de lo que el humor y el humorismo significan, e ideas muy contrastadas acerca de lo risible y lo rid\u00edculo. La ventaja de esta apuesta, por otro lado, me parec\u00eda palmaria en el contexto de la narrativa mexicana. No estoy por completo seguro de que haya que remontarse a la novel\u00edstica de Jorge Ibarg\u00fcengoitia para descubrir, dentro de nuestra tradici\u00f3n, un uso sistematizado de recursos sat\u00edricos y par\u00f3dicos, pero no me cabe la menor duda de que entre mis colegas coterr\u00e1neos, vivos y muertos, se cuentan con los dedos de las manos quienes se toman en serio la no seriedad del humor.<\/p>\n<ul>\n<li id=\"0560\" class=\"graf graf--p graf-after--p\"><strong class=\"markup--strong markup--p-strong\">Y la globalizaci\u00f3n no solo es omnipresente, sino que tiende a manifestarse de forma inesperada. Por ejemplo, esta no es una novela para fans de Andrea Bocelli\u00a0\u2026.<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p id=\"4b50\" class=\"graf graf--p graf-after--p\">Quiz\u00e1 sea una exageraci\u00f3n sostener\u200a\u2014\u200asobre todo en Am\u00e9rica Latina\u200a\u2014\u200aque la globalizaci\u00f3n ha permeado todas las capas sociales y \u00e9tnicas de Occidente, todas sus regiones, pero tampoco faltan evidencias de que los largos tent\u00e1culos de sus manifestaciones m\u00e1s vulgares son capaces de llegar a los rincones m\u00e1s rec\u00f3nditos. Por eso me pareci\u00f3 muy divertido que el Gran Jefe Yoma, pese a la sensatez de su resistencia ante los hechizos neoliberales del progreso, y la dignidad con que lidera a sus s\u00fabditos yomas, se permitiera la debilidad de ser fan de Andrea Bocelli.<\/p>\n<ul>\n<li id=\"7834\" class=\"graf graf--p graf-after--p\"><strong class=\"markup--strong markup--p-strong\">Acabas de aludir a la \u2018corporatizaci\u00f3n\u2019 (no s\u00e9 si sea la palabra adecuada) progresiva de las universidades mexicanas. C\u00f3mo se produjo e implement\u00f3 esta, y c\u00f3mo ha afectado la docencia? El tema me llam\u00f3 la atenci\u00f3n de manera bastante dolorosa, ya que algo muy parecido e igual de catastr\u00f3fico ha sucedido en el Reino Unido. Al leer la novela casi rezaba para que muchas cosas que se cuentan en ella no tuvieran relaci\u00f3n alguna con la llamada vida real, pero me temo que no sea as\u00ed, puesto que me resultaron harto familiares\u00a0\u2026.<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p id=\"c470\" class=\"graf graf--p graf-after--p\">En cuanto a la progresiva asunci\u00f3n por parte de las universidades mexicanas de paradigmas de eficiencia y producci\u00f3n empresariales (por cierto, hoy la revista <em class=\"markup--em markup--p-em\">Forbes <\/em>publica un top ten de las mejores universidades de Latinoam\u00e9rica, la UNAM aparece en 7\u00ba lugar, por debajo del Tecnol\u00f3gico de Monterrey, lo que estoy seguro generar\u00e1 un tremendo revuelo entre mis colegas), ubico vagamente una fase significativa de este proceso a lo largo de los a\u00f1os 90, convirti\u00e9ndose en un modelo hegem\u00f3nico ya en este siglo. Debo precisar, en aras de la justicia, que la UNAM sigue siendo un espacio m\u00e1s o menos generoso para el desarrollo de la investigaci\u00f3n y la docencia en el \u00e1mbito de las humanidades y de las ciencias sociales. Sin embargo, al margen de esta matizaci\u00f3n, no se ha salvado ni de la fiebre de los indicadores ni de la caricaturizaci\u00f3n del discurso de la correcci\u00f3n pol\u00edtica. El Sistema Nacional de Investigadores del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnolog\u00eda (CONACyT) ha tenido mucho que ver con lo primero: los criterios para incluir, rechazar o expulsar de un codiciado y bastante discrecional sistema de becas a los investigadores nacionales o extranjeros que trabajan en M\u00e9xico, es meramente cuantitativo. Se espera que uno cumpla con tantos art\u00edculos \u201ccient\u00edficos\u201d en revistas arbitradas al a\u00f1o, como hacen los cient\u00edficos \u201cnaturales\u201d, con tantos libros y cap\u00edtulos de libro, incluso con la creaci\u00f3n de patentes de productos de innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica. Pero, en el fondo, a pocos les importa entrar en el an\u00e1lisis de la calidad de toda esa producci\u00f3n. Es una maravillosa esquizofrenia colectiva: los cient\u00edficos de verdad desprecian a los cient\u00edficos sociales, pues s\u00f3lo producen conocimiento a nivel especulativo, sin mayor utilidad ni incidencia econ\u00f3mica, y los cient\u00edficos sociales nos desvivimos en cada evaluaci\u00f3n llenando en l\u00ednea unos informes espantosos para cumplir con los baremos \u201ccienciom\u00e9tricos\u201d que nos imponen los otros en un pa\u00eds, by the way, que no se caracteriza precisamente por estar a la vanguardia de los descubrimientos cient\u00edficos y tecnol\u00f3gicos.<\/p>\n<p id=\"81c0\" class=\"graf graf--p graf-after--p\">En la UNAM, en un momento determinado, de boca de los propios conductores de la investigaci\u00f3n human\u00edstica y social, empezamos a escuchar frases como \u201cse ha terminado el tiempo del investigador solitario en su cub\u00edculo o la biblioteca, el saber debe socializarse y ser productivo\u201d. Una confusi\u00f3n tremenda, entre otras cosas por las muy variopintas nociones que circulan respecto a lo que significa ser acad\u00e9micamente productivo. Luego se hizo flagrante la obsesi\u00f3n por figurar en las posiciones punteras de los <em class=\"markup--em markup--p-em\">rankings <\/em>internacionales (ARWU, CSIC, <em class=\"markup--em markup--p-em\">The Times,<\/em> etc.); por \u201cvisibilizar la producci\u00f3n\u201d, con lo cual pasamos a la letan\u00eda del \u201cfactor de impacto\u201d y del \u201cn\u00famero de citas\u201d como criterios inapelables de garant\u00eda cient\u00edfica. Con anterioridad ya hab\u00eda cobrado fuerza el discurso con perspectiva de g\u00e9nero, una simulaci\u00f3n ret\u00f3rica de igualdad tan grotesca que hoy d\u00eda casi se reduce a que cualquier orador en una intervenci\u00f3n p\u00fablica, sea hombre o mujer, dentro o fuera de la academia, se sienta obligado a comenzar diciendo \u201cBienvenidas y bienvenidos sean todas y todos ustedes\u201d. Hay otras pruebas de esta p\u00e9rdida generalizada de br\u00fajula que, estoy seguro, nos resultan a ti y a m\u00ed muy familiares, sobre todo en el \u00e1mbito de la docencia: los alumnos aplicando a los profesores un examen de desempe\u00f1o acad\u00e9mico, sin que el examinado tenga siquiera derecho de r\u00e9plica, y con las serias consecuencias que puede acarrearle. Los mismos alumnos, en el proceso de escoger una materia optativa, sometiendo a distintos candidatos profesores a una especie de <em class=\"markup--em markup--p-em\">reality show<\/em> para ver qui\u00e9n de ellos los seduce y es declarado vencedor de la asignatura.<\/p>\n<p id=\"6fb7\" class=\"graf graf--p graf-after--p\">Un pragmatismo o cinismo relativamente nuevo, no s\u00e9 c\u00f3mo definirlo, nuevo al menos en la universidad p\u00fablica en M\u00e9xico, podr\u00eda quiz\u00e1 tambi\u00e9n describirse como un fen\u00f3meno asociado a esta especie de transformaci\u00f3n corporativa. Me refiero a la compra, por as\u00ed decir, de capital aprovechable, aunque sea simb\u00f3lico. Verbigracia: la UNAM ha creado recientemente la c\u00e1tedra extraordinaria Rigoberta Mench\u00fa. As\u00ed la universidad puede presumir\u200a\u2014\u200ay sacar provecho\u200a\u2014\u200ade contar con un Nobel m\u00e1s entre sus filas.<\/p>\n<ul>\n<li id=\"83bd\" class=\"graf graf--p graf-after--p\"><strong class=\"markup--strong markup--p-strong\">Lo que acabas de describir y que se critica tan dura y socarronamente en la novela (la catastr\u00f3fica imposici\u00f3n del modelo cient\u00edfico en las humanidades, la valoraci\u00f3n de lo puramente cuantitativo a expensas de lo cualitativo, la promoci\u00f3n desenfrenada e irreflexiva de lo \u2018interdisciplinario\u2019 y el consiguiente desmoronamiento de las formas tradicionales de investigaci\u00f3n, el \u00e9nfasis igualmente irreflexivo sobre el \u2018impacto\u2019 y la \u2018productividad\u2019) es <em class=\"markup--em markup--p-em\">precisamente<\/em> lo que ha pasado en el Reino Unido durante las \u00faltimas d\u00e9cadas, pero en nuestro caso todo empez\u00f3 a decaer con la llegada al poder de Margaret Thatcher, gran despreciadora de todo lo intelectual, en el ya lejano 1979. Y hay otro efecto pernicioso de esta \u2018transici\u00f3n\u2019 que no mencionas en tu respuesta pero que figura en la novela: el creciente predominio en las humanidades de un huero (meta)lenguaje \u2018te\u00f3rico\u2019 que pretende conferir al estudio de la literatura (por ejemplo) una validez \u2018cient\u00edfica\u2019 que en realidad no es m\u00e1s que una p\u00e1tina seudo-intelectual. Pienso, por ejemplo, en la descripci\u00f3n de \u2018un permanente polemizar sobre aspectos tan diversos de las ciencias sociales y human\u00edsticas que, en ocasiones, se olvidaba qu\u00e9 asunto hab\u00eda propiciado la discusi\u00f3n\u2019 (p.296)\u00a0\u2026.<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p id=\"5fea\" class=\"graf graf--p graf-after--p\">Absolutamente. A\u00f1os antes de iniciar la redacci\u00f3n de la novela, descubr\u00ed un libro que estoy seguro conoces: <em class=\"markup--em markup--p-em\">Fashionable Nonsense <\/em>de Alan Sokal y Jean Bricmont. El abuso e impostura de la terminolog\u00eda seudocient\u00edfica para imprimir a las disquisiciones m\u00e1s bizantinas un aire de incontrovertible, sesuda, poli\u00e9drica y profunda cientificidad es, por lo visto, una tara y una triste realidad a nivel internacional de un sector importante de las humanidades y las ciencias sociales. No digo que la cr\u00edtica de Sokal y Bricmont haya sido fundamental para la posterior elaboraci\u00f3n de <em class=\"markup--em markup--p-em\">Blanco Tr\u00f3pico<\/em>, pero al menos me sirvi\u00f3 para superar el complejo de inferioridad cuando se me ca\u00eda de las manos un libro de Derrida o Kristeva. \u00bfD\u00f3nde diablos\u200a\u2014\u200ame preguntaba al leerlos\u200a\u2014\u200aestaba el componente m\u00ednimo de humanidad que uno espera encontrar en las mejores creaciones literarias y en el metadiscurso o cr\u00edtica que da cuenta de ellas? \u00bfQu\u00e9 lugar ocupaban los problemas tribales, b\u00e1sicos, la grandeza y la miseria de los hombres, en esas parrafadas y abstracciones abstrusas? Un colega fil\u00f3sofo\u200a\u2014\u200ael que inspir\u00f3 al personaje que en mi novela se dedica a la etiolog\u00eda de la mente\u200a\u2014\u200anos propin\u00f3 una vez una conferencia acerca de c\u00f3mo nuestra mente pod\u00eda discernir que una jirafa era una jirafa y no, por decir algo, un topo o una serpiente, y c\u00f3mo incluso esa misma jirafa a nivel irracional (sic) y hasta cierto punto inconsciente era capaz de percibirse ella misma como tal\u2026, de lo que se deduc\u00eda que una jirafa era siempre una jirafa en tanto que las sensaciones que nos transmit\u00eda y se transmit\u00eda a s\u00ed misma eran las de ser una jirafa. Al final de la exposici\u00f3n, un PowerPoint que inclu\u00eda numerosas im\u00e1genes de jirafas y otros animales, nadie sab\u00eda si aplaudir como gesto de cortes\u00eda o estallar a carcajadas. Las discusiones sobre la interdisciplina fueron y son ver\u00eddicas, y noto que el desprecio de los cient\u00edficos duros hacia los cient\u00edficos sociales, en el entendido de que los cient\u00edficos duros <em class=\"markup--em markup--p-em\">s\u00ed realizan estudios interdisciplinarios que redundan en la innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica, el desarrollo econ\u00f3mico y el bienestar social<\/em>, es cada vez m\u00e1s lacerante.<\/p>\n<ul>\n<li id=\"d0be\" class=\"graf graf--p graf-after--p\"><strong class=\"markup--strong markup--p-strong\">En la novela, los efectos (quiz\u00e1 deber\u00eda decir \u2018da\u00f1os colaterales\u2019) del neoliberalismo dentro de la universidad llegan a extremos estrafalarios. Como consecuencia de los inevitables recortes presupuestarios en la facultad, se obliga a Juan y a otra investigadora a competir por un solo puesto acad\u00e9mico, y la competici\u00f3n se convierte en un lucha a muerte, o casi\u00a0\u2026. Ese episodio \u00bflo inventaste, o est\u00e1 \u2018basado en hechos reales\u2019?<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p id=\"2ff1\" class=\"graf graf--p graf-after--p\">Lo invent\u00e9 hasta cierto punto. Te relato brevemente el caso de otro ex colega. Se llama Juan, como el protagonista de BT. Se ostentaba como doctor en econom\u00eda por la Universidad de Hamburgo. Sin embargo, luego se descubri\u00f3 que su constancia de t\u00edtulo, un papel redactado en alem\u00e1n que nadie entend\u00eda, en realidad era un documento que se\u00f1alaba que eventualmente podr\u00eda someterse al examen de titulaci\u00f3n, si realizaba ciertas correcciones a su propuesta de tesis. Adem\u00e1s se le ocurri\u00f3 plagiar un trabajo (sobre la pesca de pulpo, esto tambi\u00e9n es \u201creal\u201d), y pelearse a muerte con quien entonces era el director. Pero en mi pa\u00eds no es tan f\u00e1cil echar de su trabajo a un acad\u00e9mico tramposo, y aunque Juan fue finalmente separado de su puesto, al d\u00eda de hoy mantiene un feroz litigio con la universidad, de resultado incierto. Pero antes de llegar a esas instancias, Juan efectivamente compiti\u00f3 por conservar su empleo a trav\u00e9s de lo que se conoce como un concurso de oposici\u00f3n abierto, es decir, un examen p\u00fablico al que puede presentarse cualquiera que re\u00fana ciertos requisitos. Como hab\u00eda la intenci\u00f3n de sacarlo de la instituci\u00f3n, la convocatoria al examen no s\u00f3lo se public\u00f3 en el peri\u00f3dico oficial de la universidad, sino que se divulg\u00f3 <em class=\"markup--em markup--p-em\">urbi et orbi <\/em>por medio de las redes sociales. La cosa adquiri\u00f3 los tintes de un <em class=\"markup--em markup--p-em\">reality show<\/em> acad\u00e9mico entre tragic\u00f3mico y macabro, una veintena de aspirantes se present\u00f3 para despojar al falso economista de su ya bastante amenazada seguridad laboral. De ah\u00ed surgi\u00f3 la idea de trasladar esta situaci\u00f3n a una ordal\u00eda en la selva, en una contienda en la que Juan debiera enfrentarse a Virginia Garfio, personaje inspirado tambi\u00e9n en otra ex colega que termin\u00f3 a la gre\u00f1a con la universidad.<\/p>\n<ul>\n<li id=\"a3f3\" class=\"graf graf--p graf-after--p\"><strong class=\"markup--strong markup--p-strong\">Por incre\u00edble que parezca, se han dado casos parecidos (aunque quiz\u00e1s \u2013recalco: quiz\u00e1s\u2013 no tan esperp\u00e9nticos) aqu\u00ed. En varias universidades brit\u00e1nicas, por causa de los omnipresentes recortes y \u2018racionalizaciones\u2019, dos individuos de repente se han visto obligados a \u2018competir\u2019 por un solo puesto, y el factor dirimente ha sido siempre (justo como indicaste antes) puramente cuantitativo: quien publicaba m\u00e1s durante un periodo determinado se quedaba y al otro, por brillante que fuera, se le echaba sin m\u00e1s ni m\u00e1s. Tambi\u00e9n tengo colegas en otras instituciones que han tenido que volver a solicitar el puesto que ya ocupan (!), sabiendo de antemano que el proceso estaba ama\u00f1ado y que en realidad se les desped\u00eda de forma solapada y c\u00ednica\u2026 Pero todo esto me est\u00e1 deprimiendo. Como v\u00eda de escape, pasemos a hablar de la novela como obra literaria. Podr\u00edas comentar la estructura del libro, y sobre todo los cambios de perspectiva narrativa?<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p id=\"3043\" class=\"graf graf--p graf-after--p\">Comenc\u00e9 la redacci\u00f3n de la novela, en un grueso cuaderno y escribiendo de pu\u00f1o y letra, en enero de 2009. Para octubre de 2011 ya hab\u00eda logrado trasvasar a la computadora una primera, extens\u00edsima y, en muchos sentidos, ca\u00f3tica primera versi\u00f3n, que carec\u00eda de una estructura eficiente, pues la acci\u00f3n se desarrollaba por medio de una larga serie de apartados que llevaban por t\u00edtulo alguna de las incidencias o desventuras que padec\u00eda Juan Ram\u00edrez Gallardo en su vida cotidiana. La intenci\u00f3n no era ensayar una picaresca, y as\u00ed como estaba, el texto parec\u00eda haber quedado revestido de ese ropaje. Se hizo necesario, entonces, un posterior trabajo de reestructuraci\u00f3n de la arquitectura de la novela. Lo m\u00e1s sencillo, en t\u00e9rminos formales, me pareci\u00f3 abrir en un presente, el de Juan, que describiera c\u00f3mo, cuando cre\u00eda estar viviendo el momento m\u00e1s feliz de su vida, se ve\u00eda de golpe en la coyuntura de tener que enfrentarse con una colega inescrupulosa, en una competencia acad\u00e9mica para conservar un puesto de trabajo que apenas y con enormes dificultades hab\u00eda podido conseguir. Despu\u00e9s juzgu\u00e9 oportuno introducir un cambio de perspectiva: el relato de las circunstancias que hab\u00edan llevado a Juan a esa situaci\u00f3n de arrinconamiento psicol\u00f3gico, y de inminente riesgo familiar y econ\u00f3mico, deb\u00eda hacerse ya no desde su \u201cyo\u201d actual, sino desde la distancia \u201cobjetiva\u201d de la narraci\u00f3n en tercera persona. El desenlace del conflicto, por \u00faltimo, tendr\u00eda que desarrollarse otra vez desde la visi\u00f3n del propio Juan. A partir de un presente amenazado y en progresi\u00f3n hacia un futuro nada esperanzador. De esta manera, la versi\u00f3n de la novela que finalmente sali\u00f3 a la luz, qued\u00f3 estructurada por un proemio y cinco grandes bloques: \u201cEl premio\u201d, \u201cPara\u00edso <em class=\"markup--em markup--p-em\">exit <\/em>(Madrid 2003)\u201d, \u201cLa antesala (M\u00e9xico, DF)\u201d, \u201cTemporadas en Blanco Tr\u00f3pico\u201d y \u201cOrdal\u00eda acad\u00e9mica en Isla Morgan\u201d. Es en esta parte final cuando el lector descubre de qu\u00e9 lado caer\u00e1 la moneda de la suerte de Juan. Si es que hay alguna moneda que echar al aire.<\/p>\n<ul>\n<li id=\"753e\" class=\"graf graf--p graf-after--p\"><strong class=\"markup--strong markup--p-strong\">En lo que al g\u00e9nero de la novela respecta, dijiste antes que \u2018la novela de campus pr\u00e1cticamente no se cultiva\u2019 en M\u00e9xico. \u00bfPor qu\u00e9 ser\u00e1, y si no pudiste abrevar en fuentes aut\u00f3ctonas, qu\u00e9 antecedentes \u2018extraterritoriales\u2019 han influido en la creaci\u00f3n de la novela?<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p id=\"3026\" class=\"graf graf--p graf-after--p\">Considero que la novela de campus pr\u00e1cticamente no se cultiva en mi pa\u00eds debido a lo que podr\u00edamos denominar un factor de doble solemnidad o, si se prefiere, a causa de una solemnidad idiosincr\u00e1tica que se manifiesta en dos planos. Uno que ata\u00f1e a la propia literatura y al contexto en que se produce. Otro, a la imagen que en general se tiene de la universidad.<\/p>\n<p id=\"8ea3\" class=\"graf graf--p graf-after--p\">Trato de explicarme: la narrativa mexicana, por un lado, tiende a ser grave, espesa, verbosa, alambicada, y el escritor suele tener una idea de s\u00ed mismo demasiado enaltecida y ceremonial, como si fuese una especie de sacerdote que revelara, a trav\u00e9s del instrumento sacrosanto de la literatura, verdades profundas al resto de los mortales. Supongo que esta actitud tan arraigada obedece al papel de personaje p\u00fablico que los intelectuales de mi pa\u00eds se sienten obligados a representar. Hay un permanente coqueteo con las instancias del poder cultural, pol\u00edtico y econ\u00f3mico, y no pocos escritores acaban transform\u00e1ndose en aut\u00e9nticos caciques de la cultura, con sus correspondientes s\u00e9quitos y pajes. No cuento nada nuevo y sobran los ejemplos: Paz, Fuentes, Monsiv\u00e1is, Krauze, Poniatowska, etc\u00e9tera. Si el creador literario est\u00e1 tan sujeto a las reglas de la gravedad discursiva que\u200a\u2014\u200aya sea enarbolando la bandera de la izquierda o la de la derecha\u200a\u2014\u200ale permitir\u00e1n escalar a posiciones dominantes, dif\u00edcilmente podr\u00e1 asomarse, ya no digamos a la novela acad\u00e9mica, que entra\u00f1a una buena dosis de humorismo y real cr\u00edtica institucional, sino a cualquier registro literario donde quepa, insisto, la seriedad del humor.<\/p>\n<p id=\"9b52\" class=\"graf graf--p graf-after--p\">Por otra parte, con independencia de los grupos opositores, de algunos intelectuales reacios y de cierta resistencia estudiantil y gremial que en efecto existe, a la universidad en M\u00e9xico se la reviste generalmente con la toga de la sacralidad. La mayor\u00eda se refiere a ella como si fuera, si no la Virgen de Guadalupe, una abuelita bonachona de pelo cano, aunque, eso s\u00ed, muy tirana y celosa de sus ritos y boato. En cualquier caso, la gente la concibe como un espacio de conocimiento inmaculado, de ciencia y de progreso para el pa\u00eds. En el caso concreto de la UNAM, es un secreto a voces que se trata del \u00faltimo virreinato que opera esquizofrenicamente en la rep\u00fablica, con toda su pompa y una organizaci\u00f3n en apariencia democr\u00e1tica, pero que en realidad se vertebra de manera muy jer\u00e1rquica. Que hasta ahora casi no se haya cultivado la novela de campus mexicana no significa que no pueda ocurrir en el futuro, pues la universidad ofrece material humano de sobra para ello. Es m\u00e1s, no me extra\u00f1ar\u00eda que en los pr\u00f3ximos a\u00f1os surgiera un <em class=\"markup--em markup--p-em\">boom <\/em>de novelas acad\u00e9micas, no s\u00f3lo en M\u00e9xico sino en toda Latinoam\u00e9rica. Las sociedades cambian, igual que sus s\u00edmbolos y esquemas educativos. Concedamos a los escritores mexicanos la posibilidad de que aprendan a re\u00edrse de s\u00ed mismos, de que exploren los alcances del humor como un recurso literario tan v\u00e1lido como cualquier otro.<\/p>\n<p id=\"ee4d\" class=\"graf graf--p graf-after--p\">Respecto a los antecedentes extraterritoriales de <em class=\"markup--em markup--p-em\">Blanco Tr\u00f3pico<\/em>, por lo que toca a su faceta de novela de campus, conoc\u00eda ya las obras de los ingleses Tom Sharpe y David Lodge, en particular <em class=\"markup--em markup--p-em\">Wilt <\/em>y <em class=\"markup--em markup--p-em\">El mundo es un pa\u00f1uelo, <\/em>aunque he le\u00eddo muchos otros textos de ambos autores. En el \u00e1mbito de la literatura en castellano, disfrut\u00e9 mucho una novela del uruguayo Rafael Courtoisie, <em class=\"markup--em markup--p-em\">Goma de mascar<\/em>, y me entusiasmaron en diferente medida las propuestas de los espa\u00f1oles Javier Mar\u00edas y Antonio Orejudo, <em class=\"markup--em markup--p-em\">Todas las almas <\/em>y <em class=\"markup--em markup--p-em\">Un momento de descanso<\/em>, respectivamente. Tambi\u00e9n hab\u00eda le\u00eddo <em class=\"markup--em markup--p-em\">Cr\u00edmenes imperceptibles <\/em>del argentino Guillermo Mart\u00ednez, y no me era ajeno el precedente de <em class=\"markup--em markup--p-em\">Donde van a morir los elefantes <\/em>del chileno Jos\u00e9 Donoso. Sin embargo, debo confesar que, aparte de mi propia y rocambolesca experiencia como investigador y profesor universitario, el modelo literario que m\u00e1s influy\u00f3 en el dise\u00f1o de los personajes acad\u00e9micos fue la ya referida novela <em class=\"markup--em markup--p-em\">Laberinto de muerte <\/em>del estadounidense Philip Dick. A lo largo de mi carrera he sido testigo de situaciones extremas, que podr\u00edan parecer incre\u00edbles en el \u00e1mbito en teor\u00eda pac\u00edfico del Peripato. He intentado recoger muchas de ellas en mi novela.<\/p>\n<ul>\n<li id=\"0e22\" class=\"graf graf--p graf-after--p\"><strong class=\"markup--strong markup--p-strong\">Es interesante que menciones la ciencia ficci\u00f3n, ya que es otro g\u00e9nero hasta ahora poco frecuentado por autores latinoamericanos, al menos los m\u00e1s \u2018establecidos\u2019, pero que va adquiriendo cada vez m\u00e1s partidarios (pienso, por ejemplo, en <em class=\"markup--em markup--p-em\">Iris<\/em>, la novela de Edmundo Paz Sold\u00e1n, y los cuentos acompa\u00f1antes de <em class=\"markup--em markup--p-em\">Las visiones<\/em>). Por qu\u00e9 se ha puesto de moda durante los \u00faltimos a\u00f1os?<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p id=\"61c2\" class=\"graf graf--p graf-after--p\">Tu pregunta encierra varias cuestiones interesantes que me tocan de lleno. Primero, lo relativo de las mediciones para determinar si un autor es famoso o conocido. He le\u00eddo en distintas partes que Edmundo Paz Sold\u00e1n podr\u00eda catalogarse como un autor marginado, cuando a m\u00ed me parece, y con esto no hago una valoraci\u00f3n sobre su literatura en s\u00ed, que pertenece al canon comercial m\u00e1s evidente impuesto a Latinoam\u00e9rica desde Espa\u00f1a. Leo en una de las solapas de la edici\u00f3n de <em class=\"markup--em markup--p-em\">Iris<\/em> c\u00f3mo lo ensalzan padrinos que van desde Mario Vargas Llosa, pasando por Fernando Iwasaki (\u201cen la literatura boliviana, el boom es Edmundo\u201d) e incluyendo a Alberto Chimal, autor por cierto de <em class=\"markup--em markup--p-em\">La torre y el jard\u00edn<\/em>, otro texto de ciencia ficci\u00f3n de muy dif\u00edcil lectura pero de considerable aceptaci\u00f3n comercial, al menos en M\u00e9xico. Leo, dec\u00eda, todas estas alabanzas, y me pregunto a partir de qu\u00e9 y hasta d\u00f3nde puede o debe medirse la popularidad de un autor.<\/p>\n<p id=\"e15a\" class=\"graf graf--p graf-after--p\">Otro aspecto que me concierne y que nos acerca m\u00e1s al meollo de tu pregunta, tiene que ver con la experiencia de haber escrito yo mismo tanto un relato, \u201cUrbarat 451\u201d, como una novela, <em class=\"markup--em markup--p-em\">A bocajarro<\/em>, que a pesar de constituir claramente distop\u00edas literarias, son obras no s\u00e9 si despreciadas, pero no reconocidas como ciencia ficci\u00f3n por los supuestos expertos que predican sobre ella en M\u00e9xico, caso de Gabriel Trujillo Mu\u00f1oz, Pepe Rojo y Bernardo Fern\u00e1ndez, BEF, cuyas novelas, por otro lado, me gustan mucho. Un cr\u00edtico espa\u00f1ol, Vicente Luis Mora, en cambio, menciona ambos textos en su ensayo <em class=\"markup--em markup--p-em\">El lectoespectador<\/em>, como ejemplos llamativos, entre otros, de la resistencia y la \u201creinsistencia\u201d mostrada por algunos autores latinoamericanos, en la nueva Pangea domesticada por la tecnolog\u00eda y el ciberespacio. Al retornar a la distop\u00eda, a juicio de Mora, se apuesta a \u201cel \u00fanico g\u00e9nero literario que es pol\u00edtico por naturaleza\u201d. Sin ir m\u00e1s lejos, el Biblioteca Breve 2016 fue concedido a otro ib\u00e9rico, Ricardo M\u00e9ndez Salm\u00f3n, por <em class=\"markup--em markup--p-em\">El Sistema<\/em>, una pastiche dist\u00f3pico que, en t\u00e9rminos generales, retoma elementos de las distop\u00edas cl\u00e1sicas del siglo XX y de libros y pel\u00edculas m\u00e1s recientes, como <em class=\"markup--em markup--p-em\">Los Juegos del Hambre <\/em>o <em class=\"markup--em markup--p-em\">Divergente<\/em>. Pero es un hecho: hay una necesidad de reciclaje de un vieja modalidad de la <em class=\"markup--em markup--p-em\">science fiction<\/em>, y los latinoamericanos no somos ajenos a ella.<\/p>\n<p id=\"c641\" class=\"graf graf--p graf-after--p\">Me parece, y ahora s\u00ed, por fin, trato de responder, que la sensaci\u00f3n de desamparo que conlleva nuestra modernidad l\u00edquida, por ponerlo en t\u00e9rminos de Zygmunt Bauman, es la principal motivaci\u00f3n para volver a la ciencia ficci\u00f3n, y en particular a las distop\u00edas. Hay algo de infantilismo en el g\u00e9nero dist\u00f3pico que nos permite situarnos en \u00e9l sinti\u00e9ndonos impunes, protegidos, al margen de la realidad o en el reverso rebelde que imaginamos de ella. Las distop\u00edas presentan siempre un mundo de aparente perfecci\u00f3n, como lo habr\u00eda imaginado Tom\u00e1s Moro, pero que oculta un elemento siniestro y potencialmente destructor. Ignoro si, como sostiene Roberto Pliego, la ciencia ficci\u00f3n, y la distop\u00eda, en el fondo no sean sino la rama apocal\u00edptica de una sociolog\u00eda actualizada, pero creo que siguen siendo un refugio \u00f3ptimo para quien se atreve a volver a ser ni\u00f1o frente a la crueldad y la hipocres\u00eda de una contemporaneidad tan tecnificada como b\u00e1rbara. Para quien se atreve a \u201cresistir\u201d abandon\u00e1ndose en la prefiguraci\u00f3n de c\u00f3mo se reconstruir\u00eda el mundo\u200a\u2014\u200asi pudiera reconstruirse\u200a\u2014\u200adespu\u00e9s de la hecatombe.<\/p>\n<ul>\n<li id=\"0966\" class=\"graf graf--p graf-after--p\"><strong class=\"markup--strong markup--p-strong\">La mera idea de que Alfaguara publicara a autores \u2018marginados\u2019 me parece cosa de ciencia ficci\u00f3n, aunque supongo que durante los \u00faltimos a\u00f1os ser un \u2018marginado\u2019 en ciertos c\u00edrculos literarios o acad\u00e9micos se ha convertido en lo m\u00e1s convencional y \u2018c\u00e9ntrico\u2019 del mundo\u00a0\u2026<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p id=\"7e52\" class=\"graf graf--p graf-after--p\">Las estrategias mercadol\u00f3gicas, como sabemos, parecen ser omnipotentes, invencibles. Cualquier discurso de la resistencia o antagonista es asimilado y reprocesado como una lata de pur\u00e9 de tomate para la masa sedienta del pan y circo de una cultura por completo intervenida por la l\u00f3gica del espect\u00e1culo de la vulgaridad. Supongo que no es nada nuevo, pero creo que vivimos una etapa hist\u00f3rica en que ese fen\u00f3meno se manifiesta con una fiereza sin parang\u00f3n. Todo se degrada, se estandariza, se desecha. En este contexto, la distinci\u00f3n entre centro y periferia, estoy de acuerdo contigo, se hace no s\u00f3lo de ciencia ficci\u00f3n sino en extremo confusa. Yo mismo, que ya formo parte del cat\u00e1logo Alfaguara M\u00e9xico (tampoco es que mi obra se haya internacionalizado), no estoy seguro respecto a la posici\u00f3n que ocupo. Comparado con un autor, novel o no, que tiene que pagar sus ediciones o distribuir su novela en fotocopias encuadernadas en la papeler\u00eda de la esquina, represento el centro. Si, en cambio, empleo los baremos\u200a\u2014\u200areveladores del malinchismo cultural que a\u00fan permea la mentalidad del escritor mexicano\u200a\u2014\u200acon que muchos de mis colegas miden el \u00e9xito: haber obtenidos premios (de preferencia en Espa\u00f1a), aparecer rese\u00f1ado en <em class=\"markup--em markup--p-em\">El Pa\u00eds<\/em> o <em class=\"markup--em markup--p-em\">Letras Libres<\/em>, o mencionado en una de las listas de Granta, o ser permanente invitado y animador de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, etc\u00e9tera, ni siquiera existo. Mi llegada a Alfaguara, por otra parte, fue bastante accidental. No tuve padrinos literarios ni puse en pr\u00e1ctica una estudiada pol\u00edtica de antesala. No lo digo como justificaci\u00f3n sino como mera relator\u00eda de hechos. Y no significa ni ha significado una garant\u00eda de que mi obra posterior pueda o vaya a aparecer ah\u00ed. Sin ir m\u00e1s lejos, mi \u00faltimo libro de relatos, <em class=\"markup--em markup--p-em\">D\u00eda franco<\/em>, que ha publicado recientemente la UNAM, no mereci\u00f3 ni siquiera una consideraci\u00f3n por parte de Marcela Gonz\u00e1lez Dur\u00e1n, la anterior editora comercial.<\/p>\n<ul>\n<li><strong class=\"markup--strong markup--p-strong\">Volviendo a la novela, aunque <em class=\"markup--em markup--p-em\">Blanco Tr\u00f3pico<\/em> no es una novela de ciencia ficci\u00f3n, luce elementos del g\u00e9nero y contiene una alusi\u00f3n juguetona a otra novela tuya que acabas de mencionar y que s\u00ed lo es, <em class=\"markup--em markup--p-em\">A bocajarro<\/em> (2008). \u00bfC\u00f3mo abordaste el problema de compaginar el meollo esencialmente realista de la obra con la dimensi\u00f3n m\u00e1s obviamente \u2018ficticia\u2019 e incluso aleg\u00f3rica Blanco Tr\u00f3pico y, ya que he sacado el tema, por qu\u00e9 decidiste dejar (relativamente) intactos a Madrid y el Distrito Federal en la novela y convertir la pen\u00ednsula yucateca en isla?<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p id=\"fe77\" class=\"graf graf--p graf-after--p\">Creo que, m\u00e1s all\u00e1 del dise\u00f1o de la novela y de las estrategias para darle una estructura, a los que ya me he referido, la compaginaci\u00f3n del registro realista con una dimensi\u00f3n ficticia y aleg\u00f3rica parti\u00f3 m\u00e1s de la vivencia sensorial de mi propia realidad que de una reflexi\u00f3n pausada sobre las circunstancias que entonces tuve que enfrentar. Cuando me vi en la coyuntura de establecerme en un lugar que hab\u00eda visitado antes una sola vez, como turista, y que me hab\u00eda parecido inhabitable por su clima, me sent\u00ed realmente atrapado en una isla, algo as\u00ed como Robinson Crusoe con esposa y sacacorchos. La topograf\u00eda, sin monta\u00f1as ni r\u00edos, chata, igual que la ciudad extendida en una planicie calc\u00e1rea (ahora por lo menos hay un pu\u00f1ado de \u201crascacielos\u201d), cuyas calles no se distinguen por nombres propios sino por sencillas numeraciones, que adem\u00e1s se repiten de barrio a barrio y de colonia a colonia\u200a\u2014\u200asin tener una planta sim\u00e9trica como Manhattan\u200a\u2014\u200a, junto con el calor insufrible, las tormentas tropicales y los mosquitos, me generaban una aut\u00e9ntica claustrofobia insular. Adem\u00e1s, en el siglo XIX, Yucat\u00e1n intent\u00f3 separarse m\u00e1s de una vez de la rep\u00fablica mexicana, y todav\u00eda en tiempos de la revoluci\u00f3n mexicana era m\u00e1s f\u00e1cil desplazarse desde la pen\u00ednsula a Cuba, Miami o Par\u00eds, que a la Ciudad de M\u00e9xico, por la falta de caminos y la vegetaci\u00f3n selv\u00e1tica. Hay algo de isla en esta pen\u00ednsula. Y mi desembarco en ella tuvo algo de quijotesco, toda proporci\u00f3n guardada, pues se materializ\u00f3 en una rutina absurda que consist\u00eda en el empe\u00f1o de cambiar lo que inevitablemente era opuesto a lo deseado. Madrid y Distrito Federal, como bien se\u00f1alas, acabaron configur\u00e1ndose en la novela como las antesalas de la experiencia isle\u00f1a. Espacios de tr\u00e1nsito que no ser\u00edan determinantes para lo que ocurrir\u00e1 en la isla, pero que explican las causas de ese desplazamiento hacia una geograf\u00eda a un tiempo paradis\u00edaca e infernal.<\/p>\n<ul>\n<li id=\"1300\" class=\"graf graf--p graf-after--p\"><strong class=\"markup--strong markup--p-strong\">Una pregunta m\u00e1s sobre la novela antes de terminar. Este libro polifac\u00e9tico es tambi\u00e9n la historia de un aprendizaje o quiz\u00e1 m\u00e1s bien un calvario literario, ya que el protagonista est\u00e1 atormentado por el espectro de varias obras (y sobre todo un libro de cuentos titulado <em class=\"markup--em markup--p-em\">La garza ojona<\/em>) que constantemente idea y planifica pero que nunca llega a escribir\u200a\u2014\u200adestino que, felizmente, no comparte con su creador. \u00bfPodr\u00edas comentar este hilo de la trama y su significado dentro del libro en su totalidad?<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p id=\"5ebc\" class=\"graf graf--p graf-after--p\">Que Juan, en el calvario\u200a\u2014\u200acomo bien dices\u200a\u2014\u200aen que se traduce su lucha est\u00e9ril contra la realidad, pretenda escribir un libro de relatos, constituye a mi juicio una quijotada m\u00e1s que acent\u00faa su obcecaci\u00f3n e insensatez al escudarse en su acostumbrado infantilismo, en vez de madurar, de enfrentar sus responsabilidades como un adulto. Y, de alguna extra\u00f1a manera, tambi\u00e9n lo engrandece, aunque su proyecto, felizmente, como sugieres, en vista de su falta de talento, nunca llegue a cuajar. Juan pertenece a esa legi\u00f3n de trasnochados que ven en el arte un b\u00e1lsamo medicinal contra el mundo circundante, que creen en la legitimidad de las mentiras, como dir\u00eda \u00d3scar Wilde; que encuentran en la inutilidad e improductividad de la belleza un aliciente tan poderoso como un malet\u00edn repleto de billetes de d\u00f3lares de alta denominaci\u00f3n. Yo he padecido tambi\u00e9n esa sensaci\u00f3n de estar perdiendo el tiempo en un designio in\u00fatil, de estar dejando escapar la vida, cuando me rebelo contra la tiran\u00eda social de nuestros h\u00e1bitos para robarle a la jornada unas horas de escritura. La actitud clandestina y fugitiva de Juan, el concebirse a s\u00ed mismo como un eventual creador literario, opera contra toda l\u00f3gica, o m\u00e1s bien contra la l\u00f3gica del buen ciudadano que lo esclaviza desde el supery\u00f3 freudiano y reprime su creatividad. En el hilo de la trama ese gesto, cuando Juan debe mudarse a una isla hostil siguiendo a su mujer; buscar un empleo y luego conservarlo a toda costa en una demencial competencia corporativa impulsada desde el entorno de la academia, representa un acto m\u00e1s de escapismo frente a lo que podr\u00edamos llamar la fealdad mim\u00e9tica de lo real. Un mot\u00edn capitaneado por la imaginaci\u00f3n. P\u00edrrico, desde luego, con mucho m\u00e1s menoscabo para Juan que para las circunstancias que lo atenazan. Pero, como he dicho, no exento de cierta dignidad y hero\u00edsmo.<\/p>\n<ul>\n<li id=\"6b0a\" class=\"graf graf--p graf-after--p\"><strong class=\"markup--strong markup--p-strong\">Ya que aludes a Wilde y la legitimidad de las mentiras, se me ocurre que ninguna discusi\u00f3n de la novela contempor\u00e1nea quedar\u00eda completa sin alguna reflexi\u00f3n sobre la vargasllosiana (\u00bfo deber\u00eda decir \u2018aristot\u00e9lica\u2019, o \u2018cervantina\u2019, o \u2018borgeana\u2019?) \u2018verdad de las mentiras\u2019 y la relaci\u00f3n supuestamente insondable y parad\u00f3jica entre la ficci\u00f3n y la llamada vida \u2018real\u2019. En tu caso \u00e9sta ha sido especialmente digna de nota, puesto que, poco despu\u00e9s de que se publicara tu libro, y en contraste con el destino de tu personaje, a ti te castigaron por ascenderte a Director del Centro Peninsular en Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad de Blanco Tr\u00f3pico, es decir de la UNAM de M\u00e9rida. Vaya vueltecitas que da la vida\u00a0\u2026.<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p id=\"92bf\" class=\"graf graf--p graf-after--p\">S\u00ed, confieso que no ha dejado de asombrarme la recepci\u00f3n de la novela, sobre todo en Yucat\u00e1n y mi propia universidad, y lo que ha pasado despu\u00e9s. Cuando, en mi caso, uno est\u00e1 escribiendo, dif\u00edcilmente puede vislumbrar algo m\u00e1s que la contingencia de su posible publicaci\u00f3n, o de una larga serie de silencios o rechazos expl\u00edcitos por parte de editoriales de todo tipo. Por supuesto, mentir\u00eda si dijera que uno escribe para nadie, que no me importan los lectores, que podr\u00edan dejarme abandonado para siempre en una isla\u200a\u2014\u200aotra, no Blanco Tr\u00f3pico\u200a\u2014\u200adeshabitada con mi computadora o mi cuaderno y yo le encontrar\u00eda el mismo sentido y relevancia al ejercicio de la escritura. Al publicarse mi texto, los lectores de inmediato se agruparon, si se permite la expresi\u00f3n, en dos bandos. Unos que celebraban la novela por sus ocurrencias, su visi\u00f3n cr\u00edtica y su sarcasmo, y otros que se sintieron ofendidos por mi falta de respeto a las costumbres y gente del estado y por mi irreverencia frente a una entelequia dif\u00edcil de definir pero que est\u00e1 presente en el imaginario de muchos colegas: la santidad de la UNAM. No quemaron mi novela en un patio, como envidiablemente le sucedi\u00f3 a Mario Vargas Llosa en el Leoncio Prado, luego de la publicaci\u00f3n de <em class=\"markup--em markup--p-em\">La ciudad y los perros<\/em>, cuando los militares del colegio se sintieron ultrajados, pero s\u00ed hubo ataques en prensa, insultos en una cuenta de Facebook abierta con el nombre del protagonista de la novela, y no pocos chismes en torno a mi falta de sensibilidad y a la forma como destazaba a todo dios, seg\u00fan escuch\u00e9 (\u201cno deja t\u00edtere con cabeza\u201d). En la \u201cvida real\u201d, entretanto, como en la novela de Philip Dick que he mencionado, los acad\u00e9micos de mi centro conspiraban enfebrecidos a favor o en contra del anterior director de mi centro, hasta que la situaci\u00f3n se volvi\u00f3 insostenible y dicho funcionario tuvo que renunciar. Para mi absoluta sorpresa, luego de todo lo que hab\u00eda pasado y de figurar mi nombre, en teor\u00eda, en una tan ficticia como probable lista negra que la universidad tiene para ubicar a los enemigos del r\u00e9gimen, me consideraron e incluyeron en una terna de candidatos, y al final fui seleccionado por el rector. Hasta la fecha sigo pregunt\u00e1ndome c\u00f3mo se fue eslabonando esa cadena: escribo una novela que podr\u00eda leerse, entre otras cosas, como una cr\u00edtica a la sociedad yucateca y a M\u00e9rida, y a mi propia universidad, se generan reacciones pol\u00e9micas una vez publicada, y acaban \u201ccastig\u00e1ndome\u201d con un nombramiento de funcionario. No deja de tener una dosis de comicidad irrebatible, como tantas situaciones parad\u00f3jicas por las que pasa Juan Ram\u00edrez Gallardo en la novela.<\/p>\n<ul>\n<li id=\"6369\" class=\"graf graf--p graf-after--p\"><strong class=\"markup--strong markup--p-strong\">Dijiste al principio que escribes por inspiraci\u00f3n y no por transpiraci\u00f3n. \u00bfTe has sentido inspirado \u00faltimamente\u00a0\u2026?<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p id=\"b33b\" class=\"graf graf--p graf-after--p graf--trailing\">Ahora estoy trabajando con disciplina y mucho menos tiempo del que me gustar\u00eda\u200a\u2014\u200aya que como buen adulto tengo que atender mis responsabilidades como funcionario\u200a\u2014\u200aen una novela cuya primera versi\u00f3n no me satisfizo. Hab\u00eda quedado bien desde el punto de vista t\u00e9cnico, pero le faltaba literatura, o sea, vida. Tuve que dejarla descansar un a\u00f1o, hasta entender con claridad qu\u00e9 carec\u00eda. Estoy en ello, divirti\u00e9ndome, a veces muy inspirado, otras, como dice el citado y admirado Vargas Llosa, pese al rabo verde reaccionario en que se ha convertido, trabajando por pura transpiraci\u00f3n.<\/p>\n<h5 id=\"c6df\" class=\"graf graf--p graf-after--p graf--trailing\"><strong class=\"markup--strong markup--p-strong\">Versi\u00f3n en ingl\u00e9s:<\/strong> <a class=\"markup--anchor markup--p-anchor\" href=\"http:\/\/dx.doi.org\/10.1080\/13569325.2017.1343186\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\" data-href=\"http:\/\/dx.doi.org\/10.1080\/13569325.2017.1343186\">http:\/\/dx.doi.org\/10.1080\/13569325.2017.1343186<\/a><\/h5>\n<h5>Imagen: Detalle de la iglesia de Santo Domingo, Uayma, Yucat\u00e1n, Marysol*, Creative\u00a0Commons.<\/h5>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Adri\u00e1n Curiel Rivera es un novelista, cuentista y acad\u00e9mico mexicano. Adem\u00e1s de las novelas Vikingos (2012), A bocajarro (2008) y Bogavante (2000), y los libros de relatos D\u00eda franco (2016) y Madrid al trav\u00e9s (2003), es autor de dos importantes vol\u00famenes de ensayos literarios: Los piratas del Caribe en la novel\u00edstica hispanoamericana (2010) y Novela espa\u00f1ola y boom hispanoamericano (2006). En 2013 dio a conocer Blanco Tr\u00f3pico, una mordaz y en ocasiones hilarante recreaci\u00f3n ficcional de los efectos provocados en la vida de la academia mexicana por unas profundas reformas neoliberales, de naturaleza y consecuencias demasiado familiares para muchos acad\u00e9micos&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":205,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[12,55],"tags":[],"class_list":["post-48","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-blog-es","category-entrevistas"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/jlacs-travesia.online\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/48","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/jlacs-travesia.online\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/jlacs-travesia.online\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/jlacs-travesia.online\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/jlacs-travesia.online\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=48"}],"version-history":[{"count":6,"href":"http:\/\/jlacs-travesia.online\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/48\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":657,"href":"http:\/\/jlacs-travesia.online\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/48\/revisions\/657"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/jlacs-travesia.online\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/205"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/jlacs-travesia.online\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=48"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/jlacs-travesia.online\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=48"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/jlacs-travesia.online\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=48"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}