{"id":30,"date":"2018-11-14T00:00:00","date_gmt":"2018-11-14T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/jlacs-travesia.online\/index.php\/2018\/11\/14\/el-giro-fascista-cinco-hip-tesis-833f1e4dfbd7\/"},"modified":"2020-09-26T20:52:21","modified_gmt":"2020-09-26T20:52:21","slug":"el-giro-fascista-cinco-hipotesis","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/jlacs-travesia.online\/es\/2018\/11\/14\/el-giro-fascista-cinco-hipotesis\/","title":{"rendered":"El giro fascista: cinco hip\u00f3tesis"},"content":{"rendered":"<h4 id=\"5fe6\" class=\"graf graf--h4 graf-after--figure\"><em class=\"markup--em markup--h4-em\">A nossa\u00a0Vend\u00e9e?<\/em><\/h4>\n<p id=\"28a9\" class=\"graf graf--p graf-after--h4\">Como la explosi\u00f3n de un absceso purulento, la victoria con m\u00e1s del 55 % en las elecciones presidenciales brasile\u00f1as de un candidato abiertamente racista, mis\u00f3gino y homof\u00f3bico, defensor entusiasta de dictaduras y de la tortura de opositores, partidario de soluciones eugen\u00e9sicas para ind\u00edgenas y afrobrasile\u00f1os a quienes ha tildado de hediondos, ignorantes y criminales \u2013cuando no directamente de cualquier disidencia pol\u00edtica, religiosa o cultural\u2013 produce al menos un efecto saludable de sinceramiento. Porque no solo, como era de esperar, no perdieron tiempo en celebrar la llegada a sus filas del <em class=\"markup--em markup--p-em\">F\u00fchrer<\/em> tropical los Trump, Salvini, Le Pen, Orban\u200a\u2014\u200ala lista podr\u00eda alargarse infinitamente. Tambi\u00e9n las educadas y cosmopolitas \u201cderechas democr\u00e1ticas\u201d de nuestras republiquetas vecinas, cuyas loas cantaba hace apenas unos a\u00f1os el editorialismo de cuello blanco, se aprestaron por hacer constar, por si quedaba alguna duda, de que tambi\u00e9n ellas, por supuesto, hab\u00edan militado desde siempre en la falange donde reviste el reservista vencedor. Era uno m\u00e1s del palo el verdeamarillento, sacaban pecho los Pi\u00f1era, los Macri, los Cartes; verdadero visionario \u2013se emocionaba el canciller argentino Faurie ya tras la primera vuelta\u2013 con el ojo puesto en el futuro y no en el pasado. Pero si era tanto el apuro de los hasta anoche vestales del republicanismo pampeano por probarse la camisa marr\u00f3n antes de que se las arrebate el primer hijo de carnicero, \u00bfno se cae por su propio peso la teor\u00eda de los dos demonios, previsiblemente desempolvada por personajes nefastos como el ex-presidente FHC? En declaraciones a la <em class=\"markup--em markup--p-em\">Folha <\/em>el ex-soci\u00f3logo hac\u00eda saber que, contrario a lo que las incontinencias del personaje parecieran indicar, los brasile\u00f1os no hab\u00edan depositado su fe en un nazi confeso, ni siquiera un fascista, no: apenas un \u201cautoritario\u201d, esa m\u00e1gica palabra-coartada que ya le hab\u00eda rendido tan buenos servicios, a FHC y sus socios, en los viejos buenos tiempos de la \u201ctransici\u00f3n democr\u00e1tica\u201d. Y cuyo diagn\u00f3stico, como seguramente no tardar\u00e1n en rematar los Vargas Llosa, los Casta\u00f1eda y otras viudas del neoliberalismo noventista, \u00bfno hab\u00eda sido comprobado, precisamente, por la reciente elecci\u00f3n mexicana de otro demagogo carism\u00e1tico, no importa que de pr\u00e9dica diametralmente opuesta a la del capit\u00e1n carioca? \u00bfLa culpa no ser\u00e1, por tanto, y como era de esperar, del infame populismo, ese que ahora se lame sus heridas cuando hab\u00eda desatado \u00e9l mismo la bestia que ahora lo devora? \u00a1Ya est\u00e1 en los quioscos!\u200a\u2014\u200asolo que, por m\u00e1s que la repitan, esa tierna f\u00e1bula liberal de aprendices de brujos no deja de chocar con el sencillo hecho de que los votantes del ex-militar y los del ex-alcalde de la capital azteca no son en su inmensa mayor\u00eda los mismos, como tampoco lo son los del ex-obrero metal\u00fargico: si fuera solo por el voto de los favelados, los nordestinos, los sectores de menos recursos \u2013la plebe, en suma\u2013 Haddad habr\u00eda ganado de manera contundente. En cambio, ya lo han dicho voces m\u00e1s calificadas, los problemas empiezan cuando los que ya no quieren pertenecer a ese pueblo populista, esas proverbiales cuarenta millones de ex-pobres, \u201cla nueva clase media de Lula\u201d, se desmarcan de esa alianza con la violencia propia de los conversos. Pero si \u00e9se es el eje por el que gira el giro fascista: \u00bfqu\u00e9 expresa la aceleraci\u00f3n vertiginosa de su espiral violenta? \u00bfHacia donde apunta su odio?<\/p>\n<h4><\/h4>\n<h4 id=\"9ca9\" class=\"graf graf--h4 graf-after--p\"><em class=\"markup--em markup--h4-em\">El gesto\u00a0vac\u00edo<\/em><\/h4>\n<p id=\"1307\" class=\"graf graf--p graf-after--h4\">Apunta, para comenzar, hacia fuera. Bolsonaro venci\u00f3 no gracias a un eslogan, a un discurso, como a\u00fan lo hac\u00eda Trump con los sombreros rojos impresos con su lema de campa\u00f1a; ni siquiera venci\u00f3 con la mercadotecnia espectacular copiada de un cumplea\u00f1os infantil y con el \u00edcono de \u201cplay\u201d por todo contenido program\u00e1tico como el engendro publicitario mal llamado macrismo. A\u00fan cuando, por supuesto, comparte con sus primos hemisf\u00e9ricos el uso a escala industrial de las redes asociales para difundir rumores falsos e incentivar un estado permanente de p\u00e1nico moral, extendiendo a Whatsapp los Haikus del odio perfeccionados por Trump y Dur\u00e1n Barba en Twitter, la contribuci\u00f3n del bolsonarismo a esa cultura fascista contempor\u00e1nea no es del orden del discurso. Por eso rehu\u00eda tanto el debate el personaje, sabiendo que las palabras le restar\u00edan eficacia: por algo se hab\u00eda pasado d\u00e9cadas en los rincones m\u00e1s oscuros del l\u00fagubre congreso brasile\u00f1o, sin pasar de un pobre actorzuelo de reparto. No: su mensaje es el gesto, convirtiendo a su propio cuerpo en el portador m\u00e1s eficaz de la amenaza que ese gesto promete llevar a la pr\u00e1ctica. Porque ese gesto, el de la mano convertida en arma que apunta hacia la audiencia, es eso: representa el juego c\u00f3mplice de una amenaza que ambos, emisor y destinatario, saben estar dirigida, ya no en juego sino con armas de verdad, a quien no participa de ese particular campo comunicativo. El gesto establece comunidad aglutinando singularidades solo y exclusivamente al gozar con los \u201csue\u00f1os de exterminio\u201d (Gabriel Giorgi) dirigidos hacia los de afuera, sean quienes fuesen. Por eso no solo es un gesto que reemplaza al discurso ausente: es un gesto que elimina al discurso, siendo \u00e9l mismo de imposible contestaci\u00f3n. No se puede razonar con ese gesto, no se le puede contradecir, porque es contra la palabra, contra el lenguaje en tanto instrumento de comunicaci\u00f3n, que se dirige su agresi\u00f3n incorporada. En ese sentido se parece a los enunciados perform\u00e1ticos austinianos, solo que, en pos de alcanzar su m\u00e1xima eficacia perform\u00e1tica, tiene que eliminar tambi\u00e9n al propio enunciado \u2013a cualquier contenido \u201cpropio\u201d en cuya \u201cdefensa\u201d supuestamente actuar\u00eda\u2013 y reemplazarlo por el puro gesto. Para alcanzar su grado m\u00e1ximo de performatividad, el gesto tiene que vaciarse por completo de propiedad, tiene que dejar de tener \u201cadentro\u201d como para posibilitar el aglutinamiento hacia \u201cafuera\u201d de todos los odios.<\/p>\n<p id=\"ea22\" class=\"graf graf--p graf-after--p\">Pero entonces, es tambi\u00e9n el estado de alerta permanente que debe velar por que no quede al descubierto ese vac\u00edo interior, vac\u00edo que no es, por supuesto, el del significante de Laclau, porque es contra el lenguaje mismo (incluyendo los \u201cjuegos lingu\u00edsticos\u201d) que el gesto se dirige. Klaus Theweleit, en su voluminosa investigaci\u00f3n de la afectividad del hombre fascista titulada <em class=\"markup--em markup--p-em\">Fantas\u00edas masculinas, <\/em>reflexiona sobre el t\u00f3pico compartido por la literatura de mercenarios cuyo auge corre paralelo al del propio movimiento nazi en las d\u00e9cadas de 1920 y 1930, de la inmolaci\u00f3n de la \u201cmarea roja\u201d figurada en el cuerpo de la mujer obrera: esa carne lasciva, prom\u00edscua y traicionera por su fluidez, su proclividad al \u00e9xtasis y al goce, que debe ser no solo asesinada sino reducida a pura masa indefinible, a su propio y cong\u00e9nito car\u00e1cter informe que es tambi\u00e9n su amenaza, su peligrosa y seductora subversi\u00f3n de la rectitud del hombre-soldado. Superhombre de erecci\u00f3n perenne, ya que no debe ceder nunca a la tentaci\u00f3n de ablande que le extiende lo femenino, el fascista ser\u00eda para Theweleit un fetichista de tendencias anales-retentivas extremas que solo encuentran descarga en actos de violencia pura que le permiten gozar con la renovada renuncia al goce y su exitosa reconversi\u00f3n en pulsi\u00f3n destructora. (El \u00fanico personaje femenino permitido en las novelas de <em class=\"markup--em markup--p-em\">Landser<\/em>, observa Theweleit, es la enfermera blanca, especie de <em class=\"markup--em markup--p-em\">imbunche<\/em> germano cuya t\u00fanica inmaculada denota la ausencia de manchas menstruales o de cualquier otro indicio de inclinaci\u00f3n deseante). No es por acaso que la dimensi\u00f3n de g\u00e9nero se haya vuelto tan violentamente expl\u00edcita en los nuevos macro y microfascismos, alentados diariamente por el tsunami de abusos vertidos en las redes contra las \u201cyeguas\u201d: no olvidemos que el paso anterior al gesto amenazante, el que lo catapult\u00f3 a la fama, aconteci\u00f3 cuando Bolsonaro dedic\u00f3 su voto al torturador de la presidenta Dilma, en la vergonzosa sesi\u00f3n del congreso por el <em class=\"markup--em markup--p-em\">impeachment<\/em> que en s\u00ed misma repet\u00eda en forma de farsa televisiva el juicio de la joven militante secuestrada por el aparato represivo cuya foto hab\u00eda reaparecido en v\u00edsperas de las \u00faltimas elecciones libres en el pa\u00eds.<\/p>\n<h4><\/h4>\n<h4 id=\"1961\" class=\"graf graf--h4 graf-after--p\"><em class=\"markup--em markup--h4-em\">Consumidores y ciudadanos<\/em><\/h4>\n<p id=\"d082\" class=\"graf graf--p graf-after--h4\">La econom\u00eda afectiva del hombre fascista estar\u00eda organizada, de acuerdo con Theweleit, en torno a lo femenino experimentado de forma traum\u00e1tica y asociado con el peligro de \u201crelajamiento\u201d de las jerarqu\u00edas: es la visi\u00f3n \u201cobscena\u201d de las obreras en las barricadas y manchando la pureza de raza \u201crevolc\u00e1ndose con cualquiera\u201d \u2013es decir, dejando de ocultar su sexualidad entre los l\u00edmites de la casa\u2013 la que forcluye para \u00e9l cualquier goce que no sea la violenta extirpaci\u00f3n del goce mismo, que no es sino la propia castraci\u00f3n convertida en fuente de placer. Es por eso, para desviar la atenci\u00f3n de la propia herida vergonzosa que el fascista no puede dejar de vertir hacia afuera esa violencia de la que se siente y al mismo tiempo no puede aceptarse v\u00edctima. El gesto vac\u00edo, que promete barrer con la inmundicie exterior \u2013cualquier exterior, una vez que el mundo haya dejado de conservar su forma y se haya vuelto obsceno\u2013 derivar\u00eda as\u00ed su pasional y violenta intensidad del asco que siente el hombre-soldado por eso inmundo que lleva adentro, esa \u201ccosa\u201d inenarrable que est\u00e1 en el origen del trauma. Origen que, por otra parte, en el caso de los fascismos contempor\u00e1neos latinoamericanos, podr\u00eda tal vez entenderse tambi\u00e9n en un sentido m\u00e1s amplio, como el impronunciable origen de la ansiedad por \u201cdistinguirse\u201d en un contexto donde la ostentaci\u00f3n del consumo como un modo de desmarcaci\u00f3n social se torna cada vez m\u00e1s dificil ante la crisis \u2013o mejor dicho, el \u00e9xito\u2013 del modelo socio-econ\u00f3mico extractivo y acumulador de riqueza que ese mismo af\u00e1n por la distinci\u00f3n social apoya fervorosamente. En otras palabras, ese problema de carecer de un origen susceptible a ser representado en t\u00e9rminos de una identidad social y pol\u00edtica que Marx asociaba con la categor\u00eda del <em class=\"markup--em markup--p-em\">lumpenproletariado, <\/em>en la Am\u00e9rica Latina post-marea rosada se extender\u00eda quiz\u00e1s tambi\u00e9n, y sobre todo, a toda una franja de reci\u00e9n incorporados \u201cconsumidores y ciudadanos\u201d \u2013\u00a1qu\u00e9 bobas suenan hoy las sociolog\u00edas <em class=\"markup--em markup--p-em\">pr\u00eat \u00e0 porter<\/em> de los Noventa!\u2013 quienes ser\u00edan los que hoy inclinan la balanza electoral. O, m\u00e1s crudamente, el \u201crelajamiento de las jerarqu\u00edas\u201d se debe volver forzosamente una cuesti\u00f3n moral (ciudadanos rectos contra \u201ccorruptos\u201d, \u201cfavorecidos\u201d, \u201c\u00f1\u00f3quis\u201d) una vez que la crisis \u2013o el \u00e9xito\u2013 del modelo de acumulaci\u00f3n amenaza con volver otra vez visibles los propios or\u00edgenes indistinguidos.<\/p>\n<p id=\"c1a3\" class=\"graf graf--p graf-after--p\">Pero si, entonces, el gesto vac\u00edo del fascista busca, al tirar hacia fuera, ofuscar lo abyecto de un origen indistinto, tal vez podamos ir tambi\u00e9n m\u00e1s lejos y sugerir que ese mismo gesto tambi\u00e9n encubre, de un modo no menos obl\u00edcuo, el sucio origen de las pol\u00edticas redistributivas de baja conflictividad que lo precedieron y que ese fascismo dice querer extirpar. Porque, y aqu\u00ed s\u00ed entra la necesidad de revisi\u00f3n cr\u00edtica de los \u201cpopulismos\u201d, \u00bfel origen de esas incorporaciones-expansiones de ciudadan\u00edas no era <em class=\"markup--em markup--p-em\">ya entonces<\/em> la zona extractiva y, con ella, la expansi\u00f3n y el recrudecimiento de una multiplicidad de <em class=\"markup--em markup--p-em\">exclusiones<\/em> de estas ciudadan\u00edas expandidas, de modo que el gesto inclusivo por excelencia (el abrazo) tambi\u00e9n, aunque no exactamente en forma de inversi\u00f3n sim\u00e9trica al gesto fascista, <em class=\"markup--em markup--p-em\">ya<\/em> haya implicado como su contraparte indecible la proliferaci\u00f3n de un inmundo y de vidas nudas en los bordes de la comunidad que ese abrazo forjaba? Pensemos, sin ir m\u00e1s lejos, en nombres como Titnis, Belo Monte o Chilecito, o en las fronteras agroindustriales en la Amazon\u00eda o la Patagonia, nombres que llaman a la escena los escenarios de acumulaci\u00f3n por destrucci\u00f3n <em class=\"markup--em markup--p-em\">ya subyacentes <\/em>al ciclo democr\u00e1tico-popular y que hoy d\u00eda el af\u00e1n destructor fascista ambiciona convertir en su blanco expl\u00edcito.<\/p>\n<h4><\/h4>\n<h4 id=\"b242\" class=\"graf graf--h4 graf-after--p\"><em class=\"markup--em markup--h4-em\">Capitaloceno<\/em><\/h4>\n<p id=\"f19c\" class=\"graf graf--p graf-after--h4\">El aparato conceptual y cr\u00edtico desarrollado por Jason Moore y otros en torno a la noci\u00f3n del \u201cCapitaloceno\u201d se revela mucho m\u00e1s eficaz a la hora de analizar la actual coyuntura geopol\u00edtica que la nebulosa jerga ontol\u00f3gica del \u201cAntropoceno\u201d, m\u00e1s all\u00e1 de las refutaciones pueriles que le han hecho algunos portavoces de este \u00faltimo campo como Dipesh Chakrabarty o D\u00e9bora Danowski y Eduardo Viveiros de Castro (\u201cPero, \u00bfy Chernobyl? \u00bfY los cr\u00edmenes sovi\u00e9ticos contra lo viviente?\u201d). Porque, lo que la anal\u00edtica ecomarxista nos permite entender son las l\u00f3gicas productivas de retroalimentaci\u00f3n m\u00fatua entre giro fascista y crisis extractiva cuyos ensamblajes y transfecciones remiten a lo que, con Moore, podemos pensar como revoluci\u00f3n ecol\u00f3gica mundial (\u201cworld-ecological revolution\u201d). Recapitulemos r\u00e1pidamente: un pivote central del argumento de Moore es la revisi\u00f3n del an\u00e1lisis marxista de valor y plusval\u00eda, incluyendo la din\u00e1mica creativa-destructiva que desata este \u00faltimo para los reg\u00edmenes de acumulaci\u00f3n capitalista para resolver el dilema inherente del declive de la tasa de ganancia. Para Moore, esta anal\u00edtica plasmada sobre el imaginario de la econom\u00eda pol\u00edtica del siglo diecinueve en torno a la captura y explotaci\u00f3n del trabajo social abstracto y la mercantilizaci\u00f3n del intercambio de bienes debe ampliarse para incluir, como complemento constitutivo y permanente de esta tensi\u00f3n sist\u00e9mica, la <em class=\"markup--em markup--p-em\">apropiaci\u00f3n <\/em>de lo que Moore llama \u201cthe Four Cheaps\u201d, las cuatro \u201cnaturalezas baratas\u201d que cualquier r\u00e9gimen capitalista debe forjar como disponibles: energ\u00eda, nutrici\u00f3n, trabajo humano y no humano no remunerado, y \u201cmaterias primas\u201d (muchas veces, estas categor\u00edas se yuxtaponen parcial o totalmente, como en el caso de los combustibles f\u00f3siles cuya producci\u00f3n exige un \u201ctrabajo\u201d milenario y gratuito de agentes bioqu\u00edmicos, lo que equivale a decir que la \u201cnaturaleza barata\u201d no es algo que preexiste a su instrumentalizaci\u00f3n como tal sino que debe ser creada activamente, muchas veces insumiendo inversiones sustanciales de trabajo, tecnolog\u00edas e infraestructuras). En semejante campo expandido del valor, la \u201cplusval\u00eda ecol\u00f3gica\u201d equivale al margen en que la tasa creciente de apropriaci\u00f3n de naturalezas baratas excede a la tasa declinante de ganancia en el balance de explotaci\u00f3n del trabajo social e intercambio de mercanc\u00edas (Ernest Mandel). Una revoluci\u00f3n ecol\u00f3gica mundial es por tanto un momento de reconfiguraci\u00f3n de las relaciones entre explotaci\u00f3n y apropiaci\u00f3n que constituyen el <em class=\"markup--em markup--p-em\">oikos <\/em>capitalista<em class=\"markup--em markup--p-em\">,<\/em> provocando la emergencia de nuevas \u201cnaturalezas hist\u00f3ricas\u201d que permiten correr el balance hacia la apropiaci\u00f3n: \u201cLas revoluciones ecol\u00f3gicas resuelven las crisis evolutivas [developmental crises] reduciendo la capitalizaci\u00f3n de la naturaleza y encontrando nuevos modos cuantitativos \u2013y <em class=\"markup--em markup--p-em\">cualitativos\u2013 <\/em>para apropiar el trabajo\/energ\u00eda biosf\u00e9rico\u201d (140).<\/p>\n<p id=\"a126\" class=\"graf graf--p graf-after--p\">Ahora bien, la creciente financializaci\u00f3n del capitalismo ocurrida a partir del \u00faltimo tercio del siglo veinte, con la emergencia del dinero como un quinto \u201cCheap\u201d, una especie de \u201cSegunda Naturaleza barata\u201d, cuando la ponemos en el contexto de la plusval\u00eda ecol\u00f3gica (esto es, del costo de abrir nuevas fronteras extractivas como la miner\u00eda a cielo abierto o la extracci\u00f3n petrol\u00edfera en los oc\u00e9anos y en la selva amaz\u00f3nica), parece indicar que el momento cumbre de acumulaci\u00f3n propio al sistema ecol\u00f3gico mundial moderno aconteci\u00f3 aproximadamente a principios de la d\u00e9cada de 1970. Consecuentemente, desde entonces, nos encontrar\u00edamos en una \u201cnueva era\u201d de la que los diversos posmodernismos de fines del milenio hayan sido apenas efectos de superficie: \u201cla era del fin de la naturaleza barata\u201d (108). Moore insiste, y lo subrayo, que no se trata aqu\u00ed de l\u00edmites inherentes o \u201cnaturales\u201d \u00e0 lo Club de Roma, sino de la crisis sist\u00e9mica del <em class=\"markup--em markup--p-em\">oikos <\/em>capitalista y de su capacidad por producir\/reproducir naturalezas hist\u00f3ricas (de ah\u00ed que, confrontado con la dificultad creciente de abrir nuevas fronteras extractivas, el neoliberalismo haya apostado radicalmente a la lucha de clases, con la pauperizaci\u00f3n galopante de un proletariado global que ya contar\u00eda hoy con m\u00e1s del doble de vidas que en 1989 y la multiplicaci\u00f3n de cercados globales [<em class=\"markup--em markup--p-em\">global enclosures<\/em>] que constri\u00f1en cada vez m\u00e1s los espacios y tiempos de reproducci\u00f3n social: salidas cortoplacistas que, por supuesto, no hacen m\u00e1s que agudizar la crisis sist\u00e9mica de la que son efecto). Estar\u00edamos as\u00ed ante \u201cuna tensi\u00f3n entre los esfuerzos del capital por controlar y conmensurar la naturaleza extrahumana y la capacidad co-evolutiva de esta \u00faltima por eludir y resistir este control\u201d (273), momento-pivote en que, efectivamente, las respuestas evolutivas de las naturalezas extrahumanas acabaron por sobrepasar y anticiparse a la evoluci\u00f3n de los mecanismos de captura y control, con la consecuente reversi\u00f3n de la plusval\u00eda ecol\u00f3gica en valor negativo.<\/p>\n<p id=\"f29f\" class=\"graf graf--p graf-after--p\">Me pregunto, pues, si no habr\u00eda que releer hoy a <em class=\"markup--em markup--p-em\">Fantas\u00edas masculinas <\/em>revirtiendo, o colapsando, las relaciones de figuraci\u00f3n freudiana a las que recurre Theweleit en su an\u00e1lisis del aparato ps\u00edquico fascista. Porque, si la fluidez y las materialidades informes que asediaban a la rigidez masculina ah\u00ed remit\u00edan a dos \u201cmareas rojas\u201d \u2013la sexualidad femenina y el movimiento obrero revolucionario (ambos articulados, como mostr\u00f3 Foucault, en el concepto de la guerra de razas)\u2013 hoy d\u00eda tal vez habr\u00eda que pensar que, adem\u00e1s, estas efectivamente remiten al abanico de naturalezas no humanas, de \u201cmaterialidades vibrantes\u201d que el neofascismo tropical solo consigue \u201ccontener\u201d de la misma manera en que su antecesor y modelo se imaginaba conteniendo a la marea roja: por medio de la \u201cguerra total\u201d que no era, ni es hoy, sino un deseo por compensar la imposibilidad del goce compartiendo la auto-inmolaci\u00f3n con la violenta destrucci\u00f3n de todos y de todo, para as\u00ed salvar, aunque sea por \u00faltima vez y en una tabula rasa final, el mundo de la amenaza de lo informe, del inmundo.<\/p>\n<h4><\/h4>\n<h4 id=\"4fc8\" class=\"graf graf--h4 graf-after--p\"><em class=\"markup--em markup--h4-em\">Inmundo<\/em><\/h4>\n<p id=\"9690\" class=\"graf graf--p graf-after--h4 graf--trailing\"><em class=\"markup--em markup--p-em\">Inmundo<\/em>: se trata, nada menos, que de la <em class=\"markup--em markup--p-em\">in-formaci\u00f3n<\/em> de lo viviente ante el avance de lo que los conceptos de Antropoceno, Cambio Clim\u00e1tico, Capitaloceno, H\u00edperobjeto a\u00fan luchan por nombrar y que, como he estado intentando argumentar en algunos trabajos recientes, ciertas producciones est\u00e9ticas contempor\u00e1neas est\u00e1n plasmando hoy en modalidades diversas de re-ensamblaje o de alianza entre vidas restantes. Esa vida-resto, esa sobrevida, me parece representar cada vez m\u00e1s la condici\u00f3n de lo viviente ante el horizonte del fin del mundo (esto es, del inmundo como modo de vivir en la inminencia de ese fin): de ah\u00ed, sin ir m\u00e1s lejos, la enorme incidencia que algunos gestos y figuras de lo Queer han ido adquiriendo mucho m\u00e1s all\u00e1 de los campos de g\u00e9nero y performance. Porque el inmundo, efectivamente, desnaturaliza cualquier modalidad convivencial, ya sea entre vidas humanas o entre configuraciones inter-especie (lo que hasta hace poco llam\u00e1bamos un h\u00e1bitat). Es, al mismo tiempo, aquello que nos pone hoy ante la dificultad enorme de pensar y practicar lo com\u00fan, y tambi\u00e9n las formas informes, ensambladas, fr\u00e1giles y precarias de con-vivencia que, no obstante, emergen sin cesar en este umbral. El hecho de que, hoy d\u00eda, las puntas de lanza de los nuevos fascismos sean a un mismo tiempo la homofobia, los feminicidios y la violencia tanto institucional como \u201cespont\u00e1nea\u201d contra migrantes y poblaciones ind\u00edgenas como tambi\u00e9n una abierta y declarada \u201cguerra al medio ambiente\u201d \u2013destrucci\u00f3n de ministerios, normas y acuerdos internacionales, ridiculizaci\u00f3n de la ciencia, remate ya sin tapujo alguno a las expresiones m\u00e1s t\u00f3xicas del capitalismo extractivo de la Amazon\u00eda, la Patagonia, los Andes y de los \u00faltimos territorios ind\u00edgenas en los Estados Unidos\u2013 parecieran apuntar a esa relaci\u00f3n no-figurativa entre sexualidad y raza, por un lado, y materialidades y organicidades no humanas en el origen de la ansiedad fascista: abyecci\u00f3n psic\u00f3tica del inmundo y de los nuevos modos de comunalidad \u2018posnatural\u2019 que en \u00e9l se est\u00e1n forjando, e insistencia feroz en un \u2018orden natural\u2019 a\u00fan cuando, a todas luces, este orden se est\u00e9 encaminando hacia su propia destrucci\u00f3n. Dem\u00e1s est\u00e1 decir que esta \u2018naturaleza\u2019 a la que se aferra con desesperaci\u00f3n el fascismo contempor\u00e1neo precisamente para extremar la destrucci\u00f3n de la biota planetaria no remite a ning\u00fan \u2018orden\u2019 existente en el pasado que no sean los delirios creacionistas de enciclopedistas de Twitter, entremezclando pentecostalismo y restos variopintos de positivismo, antisemitismo y eugenesia de los \u00faltimos siglos (es notable observar que, \u00faltimamente, esa \u2018naturaleza\u2019 se plasma ya no solo en \u2018valores familiares\u2019 sino tambi\u00e9n, y cada vez m\u00e1s abiertamente, en los de estirpe y de raza: las categor\u00edas en cuyo nombre, como ve\u00eda con claridad Foucault, el orden biopol\u00edtico se transforma en tanatopol\u00edtico y recobra el derecho de matar). En otras palabras: si el fascista cl\u00e1sico extremaba su defensa del orden reinante al punto de arriesgar deliberadamente la existencia de \u00e9ste \u00faltimo, en funci\u00f3n de eludir el trauma de su propia humillaci\u00f3n a manos de ese orden, el neofascista del Capitaloceno extrema la violencia contra toda forma \u201cantinatural\u201d de convivencia como para mantener a todo costo la ficci\u00f3n de disponibilidad de una naturaleza apropiable, disponible a su antojo, mismo cuando el costo de la misma sea fehacientemente la inmolaci\u00f3n de todo lo viviente. De ah\u00ed que la relaci\u00f3n entre Bolsonaro y sus financistas petrol\u00edferos y agro-industriales no sea apenas del orden de un pacto c\u00ednico: hay tambi\u00e9n una coincidencia de fondo entre ambos, en la medida en que comparten una misma pulsi\u00f3n suicida. Es por ah\u00ed, quiz\u00e1s, que habr\u00eda que empezar analizando la convergencia entre los milenarismos evang\u00e9licos y el extractivismo en su giro fascista: por su com\u00fan obsesi\u00f3n con la finitud como figura \u00faltima y triunfante de orden en el mundo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h4>Imagen: \u201c#elen\u00e3o cartaz\u201d, fabio montarroios, Creative\u00a0Commons.<\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A nossa\u00a0Vend\u00e9e? Como la explosi\u00f3n de un absceso purulento, la victoria con m\u00e1s del 55 % en las elecciones presidenciales brasile\u00f1as de un candidato abiertamente racista, mis\u00f3gino y homof\u00f3bico, defensor entusiasta de dictaduras y de la tortura de opositores, partidario de soluciones eugen\u00e9sicas para ind\u00edgenas y afrobrasile\u00f1os a quienes ha tildado de hediondos, ignorantes y criminales \u2013cuando no directamente de cualquier disidencia pol\u00edtica, religiosa o cultural\u2013 produce al menos un efecto saludable de sinceramiento. 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