{"id":21,"date":"2018-07-03T00:00:00","date_gmt":"2018-07-03T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/jlacs-travesia.online\/index.php\/2018\/07\/03\/la-marea-verde-latinoamericana-deseo-y-transversalidad-feminista-c21ec6dce4b5\/"},"modified":"2020-09-26T16:03:34","modified_gmt":"2020-09-26T16:03:34","slug":"la-marea-verde-latinoamericana-deseo-y-transversalidad-feminista","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/jlacs-travesia.online\/es\/2018\/07\/03\/la-marea-verde-latinoamericana-deseo-y-transversalidad-feminista\/","title":{"rendered":"La marea verde latinoamericana: deseo y transversalidad feminista"},"content":{"rendered":"<p id=\"2c11\" class=\"graf graf--p graf-after--figure\">El feminismo, en su multiplicidad, se articula como el movimiento social m\u00e1s contundente en Am\u00e9rica Latina. Luego del ciclo populista en el continente, un giro a la derecha m\u00e1s reaccionaria (ya fuera por v\u00eda electoral como en la Argentina y Chile, o por golpes de Estado, como en Brasil, Paraguay y Honduras) nos retrotrajo a una restauraci\u00f3n de la econom\u00eda en el sentido de la vertiginosa concentraci\u00f3n del capital, tal vez la mayor desde el siglo XIX, que se sirvi\u00f3 de una restauraci\u00f3n de los cuerpos y de los privilegios a trav\u00e9s de una violencia arrasadora. La escalofriante cifra de femicidios y transfemicidios en aumento a escala continental, los asesinatos de lideresas territoriales antiextractivistas, las olas de despidos y las medidas de austeridad vigentes y por venir, gracias al retorno del FMI al \u00e1mbito de decisi\u00f3n sobre nuestras vidas, las crisis econ\u00f3micas producidas desde arriba como modos de disciplinamiento, encuentran en el movimiento feminista la resistencia m\u00e1s vital. Justamente porque es una pol\u00edtica ligada a la vida, a una \u00e9tica del deseo, al cuerpo como categor\u00eda pol\u00edtica, como arena de lucha entre el dolor que nos infringe la represi\u00f3n necesaria para extraernos valor y el placer que politizamos como un derecho que no vamos a resignar.<\/p>\n<p id=\"28fc\" class=\"graf graf--p graf-after--p\">Impresiona el contraste: hace tan solo tres meses el continente entero lloraba el asesinato de Marielle Franco como un emblema del nuevo feminismo que hace temblar la Tierra, como lo hizo en los dos \u00faltimos Paros Internacionales Feministas en los que particip\u00f3 con enorme adhesi\u00f3n toda Am\u00e9rica Latina. Un feminismo popular, ligado a la calle, a las favelas, a la negritud, a lo queer, a la juventud, contra la militarizaci\u00f3n y la guerra contra las drogas, una micropol\u00edtica que comienza a infiltrarse en la macropol\u00edtica. Y entonces el castigo, el femicidio pol\u00edtico, ostensiblemente a manos de las fuerzas de seguridad que acribillaron el cuerpo de Marielle pero que afect\u00f3 nuestro cuerpo colectivo y m\u00e1s que encerrarnos nos puso en alerta y en las calles. El miedo ardi\u00f3. La lucha se carg\u00f3 de rabia y a la vez de inspiraci\u00f3n por la fuerza de nuestra compa\u00f1era asesinada y una vez m\u00e1s percibimos nuestra transversalidad: todas nuestras luchas eran las mismas que las de Marielle. En su lucha entramos todas y ella se convirti\u00f3 en un horizonte del feminismo que da pelea en el Estado y por el Estado. El feminismo deja de ser una lucha menor para ser una lucha mayor.<\/p>\n<p id=\"ecba\" class=\"graf graf--p graf-after--p\">Menos de tres meses despu\u00e9s del asesinato de Marielle y del 8M, un nuevo temblor: la Argentina se encuentra en camino a la legalizaci\u00f3n del aborto. La media sanci\u00f3n fue votada \u00e9picamente 129 a 125 en una largu\u00edsima sesi\u00f3n de 23 horas, frente a un mill\u00f3n de personas que esperaban afuera en una vigilia que parec\u00eda un festival y un aquelarre, con un escenario por el que pasaron artistas y referentas, y con carpas y gazebos de distintas organizaciones y colectivos por donde circulaban y rancheaban <em class=\"markup--em markup--p-em\">las pibas<\/em>, un sujeto diferenciado y espec\u00edfico dentro de la marea feminista global. Las pibas es el nombre lunfardo y callejero con el que llamamos a la nueva generaci\u00f3n de feministas adolescentes, hijas del Paro y de #NiUnaMenos. Ellas jugaron un rol clave en los \u00faltimos meses de una lucha que desde hace trece a\u00f1os la Campa\u00f1a Nacional por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito sostiene, habiendo presentado el proyecto en el Congreso siete veces (las primeras seis veces, el proyecto fue rechazado). Las pibas, que en realidad incluye a lxs pibxs, pero se nombra en femenino por elecci\u00f3n pol\u00edtica, pusieron presi\u00f3n en el debate dentro de sus colegios y comunidades, llegando al d\u00eda de la votaci\u00f3n con 15 colegios tomados. Las pibas educaron a sus maestrxs y familias. Y a la sociedad entera. Son herederas de la Ley de Educaci\u00f3n Sexual Integral de 2006 (cuando se implementaba, cosa que casi dej\u00f3 de ocurrir con el gobierno Macri), del Matrimonio Igualitario (2010), y de la Ley de Identidad de G\u00e9nero (2012), y l\u00f3gicamente, con ese bagaje, ahora son protagonistas mayoritarias de la IVE, as\u00ed como las m\u00e1s afectadas por esa ley.<\/p>\n<p id=\"d32f\" class=\"graf graf--p graf-after--p\">Pero no son las \u00fanicas. En la vigilia-aquelarre se agitaba la marea en su diversidad. Una de las im\u00e1genes que circularon por las redes sociales fue la de una Madre de Plaza de Mayo con su pa\u00f1uelo blanco en la cabeza y una piba con su pa\u00f1uelo verde. El reconocerse como feministas de las Madres y su agite de la marea es una de las constelaciones m\u00e1s conmovedoras porque muestra el recorrido de las luchas de los derechos humanos y su desembocadura en la marea que todo lo asimila, lo conecta con otras luchas y lo potencia. Lo mismo puede decirse del sindicalismo, que se vio transformado para siempre por los paros de mujeres. Las bases de mujeres, lesbianas travestis y trans desbordan todas las organizaciones y resignifican las luchas en clave feminista y transversal. Esta transversalidad significa que las pibas tomen los colegios, que las trabajadoras del subte liberen molinetes el d\u00eda de la votaci\u00f3n, que las trabajadoras de la l\u00ednea 144, encargadas de hacer acompa\u00f1amiento y seguimiento a las v\u00edctimas de violencia machista, uno de los escas\u00edsimos recursos del Estado, hagan paro contra la persecuci\u00f3n y los despidos por parte de la gobernadora Vidal y agiten con el colectivo Ni una menos. Significa que conectemos nuestras luchas cona las de otras mujeres, que nos espejemos y multipliquemos, y en este sentido los procesos de construcci\u00f3n de los 8M resultan centrales como tejido de redes internacionales y microcapilares. Sin paro no habr\u00eda aborto, sin NiUnaMenos no habr\u00eda paro, sin Campa\u00f1a Nacional por el Aborto no habr\u00eda NiUnaMenos, sin Encuentros Nacionales de Mujeres no habr\u00eda campa\u00f1a, sin lo que llamamos la Internacional Feminista no estar\u00edamos donde estamos. Y estamos lanz\u00e1ndonos a la conquista de nuestros derechos a nivel continental. Menos de una semana despu\u00e9s de la hist\u00f3rica votaci\u00f3n la marea aprieta el acelerador del tiempo revolucionario y es como si estuvi\u00e9ramos fuera de la continuidad de la historia: el tiempo de la revoluci\u00f3n se vive fuera de la linealidad, es un tiempo que condensa todos los sue\u00f1os frustrados del pasado, todas las luchas pendientes, cuando sentimos la fuerza de nuestras muertas junto con la imagen de nuestras descendientes liberadas. Las viejas y las pibas. Hace tres meses recibimos los impactos de las balas de Marielle, y a menos de una semana de la hist\u00f3rica votaci\u00f3n que todav\u00eda no es ley, las campa\u00f1as por aborto se lanzan en todo el continente: Venezuela, Chile, Brasil, M\u00e9xico, Ecuador, Bolivia y Colombia toman el ejemplo de la Argentina.<\/p>\n<p id=\"a200\" class=\"graf graf--p graf-after--p\">La Iglesia Catolica, al igual que la Tierra, tiembla. Est\u00e1 por perder su \u00faltima colonia: Am\u00e9rica Latina, m\u00e1s espec\u00edficamente, nuestros cuerpos que empezamos a recuperar ya no como f\u00e1bricas (de las que somos las verdaderas due\u00f1as, de todas formas) sino tambi\u00e9n como superficies de placer. La Iglesia, que estuvo siempre en contra de todas las leyes que ampliaran libertades y derechos, y a favor de todas las formas de represi\u00f3n posibles para expropiarnos nuestros recursos no solo materiales sino espirituales. La Iglesia, a trav\u00e9s del sumo pont\u00edfice, nos compara con los nazis, con los villanos de la historia. La Iglesia, que apoy\u00f3 todos los genocidios y las dictaduras, que carga m\u00e1s muertes que ninguna otra instituci\u00f3n en el mundo, cae en la bajeza de repetir el insulto con el que pretenden degradarnos a lo inverso de lo que somos: feminazis. Porque justamente la Iglesia percibe que lo nuestro es un acuerpamiento mundial y que le disputamos el monopolio de la espiritualidad. Como antes lo hiciera quemando a las mujeres acusadas de brujer\u00eda para apropiarse de las almas a trav\u00e9s de los cuerpos, ahora pretende estigmatizarnos cuando no criminalizarnos porque ve en la marea un enorme peligro. El miedo cambia de bando: nos reconocemos en nuestras antecesoras las brujas y retomamos sus saberes mujeres, los saberes del cuerpo, el control de nuestra salud y de la reproducci\u00f3n, pero tambi\u00e9n de una espiritualidad no religiosa. Por eso las maniobras desesperadas de los curas villeros que estigmatizan el aborto como algo de clases dominantes, del FMI, de un exterminio de pobres. Pero la marea piensa el aborto en relaci\u00f3n directa con la econom\u00eda: el aborto legal es una cuesti\u00f3n de vida o muerte para las clases populares. Y tambi\u00e9n: para poder explotarnos m\u00e1s, el mercado nos denigra como sujetas de derecho y de deseo. Sin derecho sobre nuestra capacidad reproductiva, tampoco hay derechos sobre nuestra capacidad productiva. Bajan nuestros salarios, y el de los dem\u00e1s tambi\u00e9n por la sana competencia de mercado (aqu\u00ed es donde el movimiento obrero debe prestar atenci\u00f3n al feminismo). Y en t\u00e9rminos de pol\u00edtica sexual y reproductiva: m\u00e1s mano de obra empobrecida la hace m\u00e1s barata, favoreciendo as\u00ed la acumulaci\u00f3n.<\/p>\n<p id=\"bee1\" class=\"graf graf--p graf-after--p\">El aborto entonces debe pensarse en los t\u00e9rminos opuestos a los de la Iglesia, interesada en defender los procesos de acumulaci\u00f3n, empezando por el propio. Qu\u00e9 pasar\u00e1 cuando el feminismo entre tambi\u00e9n en la Iglesia y las monjas reclamen igualdad?<\/p>\n<p id=\"d0c6\" class=\"graf graf--p graf-after--p\">Lucha transversal es la que nos vuelve emp\u00e1ticas con mujeres en distintos contextos. Sin esa transversalidad que se percibi\u00f3 en el debate parlamentario la ley nunca se aprobar\u00eda. Diputadas de la Alianza Cambiemos sorprendieron por su conexi\u00f3n con luchas que son ajenas a sus partidos pero que empiezan a colarse. La marea tapa la grieta y se produce una nueva grieta: feminismo y machismo anti-derechos. Pero no debemos ser inocentes frente a esta encrucijada: ser\u00e1 que las feministas populares llevamos a estas nuevas feministas hacia nuestro lado, o sus partidos se apropian de nuestro capital pol\u00edtico? Transversalidad puede devenir pinkwashing? Para que ello no ocurra, es importante pensar el aborto no solo como un derecho ganado en muchos pa\u00edses capitalistas desarrollados sin que esto haya logrado interrumpir su rumbo hacia el neoliberalismo, sino como una pol\u00edtica de la libertad, de los derechos y antipunitivista, contra la criminalizaci\u00f3n y el encarcelamiento masivo. Volvamos al aborto una punta de lanza de la transformaci\u00f3n social, y no un negocio m\u00e1s de las farmac\u00e9uticas y las industrias de la salud como ocurre en los Estados Unidos.<\/p>\n<p id=\"e438\" class=\"graf graf--p graf-after--p\">El aborto y la transversalidad que genera puede ser una punta para desanudar muchas violencias contra las mujeres a nivel global.<\/p>\n<p id=\"22ca\" class=\"graf graf--p graf-after--p graf--trailing\">Ahora falta la batalla final en el Senado. La opini\u00f3n p\u00fablica apoya en un 60% la legalizaci\u00f3n. Los partidos hacen sus n\u00fameros. La Iglesia desespera. El futuro inmediato de la pol\u00edtica latinoamericana en este momento se juega en las calles y con las pibas.<\/p>\n<h6 id=\"40bb\" class=\"graf graf--p graf-after--p graf--trailing\"><strong class=\"markup--strong markup--p-strong\">Imagen:<\/strong> Aborto Legal Argentina, Beatrice Murch, Creative Commons.<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El feminismo, en su multiplicidad, se articula como el movimiento social m\u00e1s contundente en Am\u00e9rica Latina. Luego del ciclo populista en el continente, un giro a la derecha m\u00e1s reaccionaria (ya fuera por v\u00eda electoral como en la Argentina y Chile, o por golpes de Estado, como en Brasil, Paraguay y Honduras) nos retrotrajo a una restauraci\u00f3n de la econom\u00eda en el sentido de la vertiginosa concentraci\u00f3n del capital, tal vez la mayor desde el siglo XIX, que se sirvi\u00f3 de una restauraci\u00f3n de los cuerpos y de los privilegios a trav\u00e9s de una violencia arrasadora. 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